La Junta Militar de Myanmar, impasible desde el pasado domingo a las peticiones de cooperantes y organizaciones humanitarias, ha cedido a la presión internacional y ha permitido el acceso de tres aviones estadounidenses, cargados de toneladas de productos, para asistir a las víctimas del ciclón Nargis, que según la diplomacia estadounidense ha causado la muerte de unas 100.000 personas aunque un oficial birmano ha situado esta cifran en 80.000 y el Gobierno aún mantiene su lista de muertos en 22.980.