El día 24 de junio de 1959, a las 8:45 de la mañana, el teniente coronel Renato Hungría Morel, Ejército Nacional, informó que fue hecho prisionero gravemente herido, por el campesino Florentino Tamarez, el barbudo Víctor Rivera, dominicano, natural de ciudad Trujillo, quien declaró que después del bombardeo un amigo suyo de apellido Del Giudice se escapó, pero lo mataron posteriormente.

Por Héctor Tineo Nolasco

Diariodominicano.com

SANTO DOMINGO, el 24 de junio de 1959, las fuerzas regulares de la dictadura de Trujillo continuaron la caza de los hombres que aún sobrevivían de la gesta de junio de 1959.

El día 24 de junio de 1959, a las 8:45 de la mañana, el teniente coronel Renato Hungría Morel, Ejército Nacional, informó que fue hecho prisionero gravemente herido, por el campesino Florentino Tamarez, el barbudo Víctor Rivera, dominicano, natural de ciudad Trujillo, quien declaró que después del bombardeo un amigo suyo de apellido Del Giudice se escapó, pero lo mataron posteriormente.

Barbudo fue el mote que la dictadura le puso a los expedicionarios de junio de 1959, pues iban con barbas porque no tenían facilidades para afeitarse.

El 24 de junio de 1959, se publicó en la prensa trujillista un comunicado de las Fuerzas Armadas, en el que se daba cuenta que a la fecha había 217 expedicionarios muertos.

La mayoría murieron fusilados y en emboscadas.

Las fuerzas Armadas pudieron acabar con rapidez con los expedicionarios, porque el hambre, la sed y el agotamiento físico los convirtieron en presas fáciles de las fuerzas regulares.

La dictadura también formó grupos campesinos armados que se dedicaron a perseguir y matar a los guerrilleros que localizaron.

La gesta de junio de 1959, constituyó para los dominicanos un despertar. Una derrota militar que señalaría la vía para la lucha que no se detendría hasta terminar con la dictadura de Trujillo.

Entre los primeros objetivos de los expedicionarios figuran: Derrocar por todos los medios a su alcance el régimen de opresión y sangre establecido en la República Dominicana por Rafael Leónidas Trujillo desde el año 1930.

Así como establecer, un gobierno provisional democrático revolucionario que en un período de dos años ponga en marcha el programa de la Revolución y cree las condiciones para que el pueblo dominicano pueda ejercer libremente sus derechos políticos y sociales. Y derogar toda la legislación antidemocrática de la tiranía.

A la dictadura de Trujillo le resultó fácil aniquilar los expedicionarios que llegaron por Maimón y Estero Hondo, porque los organismos de seguridad tenían informaciones de sus servicios de espionaje en Cuba y establecieron vigilancia en la costa norte, lo que le permitió a la Marina de Guerra, a la Aviación Militar y al Ejército entrar en acción tan pronto fue detectada en aguas de Maimón la primera lancha, la Carmen Elsa.

El 21 de junio de 1959, el periódico El Caribe publicó una información en la que difundió la versión de la Dictadura de Trujillo, que indicó las fuerzas regulares aplastaron las expediciones de junio de 1959.

Según El Caribe del día 21 de junio de 1959, las operaciones para acabar con los expedicionarios la dirigió "personalmente" el dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina.

La información calificó a los héroes de junio de 1959, como "sediciosos". Asimismo, sostuvo que el aplastamiento de las expediciones fue una gesta heroica para preservar la tranquilidad y la paz de la ciudadanía.

El primer grupo de los expedicionarios llegó a República Dominicana el 14 de junio de 1959, en un avión Catalina que aterrizó en Constanza, y el segundo grupo, en dos lanchas que tocaron aguas del Atlántico por Maimón y Estero Hondo, en la provincia Puerto Plata, el 20 de junio.