POR TEÓFILO LAPPOT ROBLES

Municipio Las Terrenas

Al estudiar los mapas cartográficos del siglo XVII se puede observar que para esa época tanto Las Terrenas, como El Limón y las otras comunidades de la Península de Samaná eran una isla, la cual se intercomunicaba con el resto de lo que hoy es la República Dominicana a través de un canal llamado Gran Estero.

El turístico Municipio Las Terrenas, por donde llegaron esclavos africanos siglos atrás, comenzó a formarse en una fecha indeterminada, con pescadores y pequeños agricultores.

A partir de 1946 la demografía de allí adquirió un gran incremento, por motivos de política interna del régimen de entonces.

Unas décadas atrás las condiciones de habitabilidad de Las Terrenas eran nulas, pues no había energía eléctrica ni caminos adecuados. Sus habitantes vivían en una situación de calamidad social.

Ahora es diferente en esos renglones comunitarios, pero hay carencias en muchos servicios públicos, incluyendo los temas sanitarios, la acumulación de basura, la falta de un nuevo cementerio, así como el abigarramiento del centro de la capital municipal con miles de letreros publicitando negocios y un tránsito caótico que cada día aumenta la polución ambiental.

Hace menos de 40 años Las Terrenas era una simple sección del Municipio de Sánchez. Fue convertido en Distrito Municipal el 12 de noviembre de 1980, con la promulgación de la Ley 185. Esa decisión congresional fue el punto de despegue para el lento pero sostenido proceso de urbanización de esa comunidad.1

Dieciséis años después Las Terrenas adquirieron su actual condición de Municipio, mediante la Ley No. 18, promulgada en la Gaceta Oficial No.9935. del 30 de septiembre del 1996. Dicho texto legal acompañó al nuevo municipio con las secciones Cosón, El Jamito, Barbacoa y El Naranjito.2

Los límites actuales del Municipio Las Terrenas son los siguientes: Al Norte: Océano Atlántico. Al Sur y al Oeste: Municipio Sánchez. Al Este: Municipio Samaná.

Los franceses en Las Terrenas y pueblos contiguos

En Las Terrenas, y las comunidades cercanas, viven por largas temporadas varios grupos bien clasificados de extranjeros censados como residentes permanentes.

De los foráneos estacionados en Las Terrenas los franceses son mayoría. Se les atribuye tener presencia allí desde los tiempos del Emperador Napoleón Bonaparte.

El gran caudal de la cultura francesa, al sincronizar de manera cotidiana con la porción del pueblo dominicano que desenvuelve su vida en el lugar, le da un toque particular a ese hermoso rincón criollo.

En diferentes lugares de Las Terrenas hay escuelas y academias de artes cuya docencia se imparte en la lengua de Moliére, lo cual es una prueba del impacto que tienen allí los galos.

La presencia de Francia en Las Terrenas y otros sitios de la Península de la que forma parte no es un fenómeno nuevo.

Al contrario, los registros históricos la ubican allí desde siglos atrás con frutos tangibles, incluyendo figuras con genes franceses que nacieron en esa tierra y llegaron a tener trascendencia mundial, siendo el caso más notorio el gran pintor Teodoro Chasseriau, nacido en El Limón, de Las Terrenas.

Al referirse a Las Terrenas, El Limón, Las Cañitas (Sánchez), Santa Bárbara de Samaná y otros lugares de la península al nordeste del país, el famoso cónsul inglés en República Dominicana, el investigador Robert Schomburgk, escribió en el 1851 lo siguiente:

"Francia siempre le ha atribuido enorme importancia a la posesión de este punto tan estratégico y ha recurrido a todos los medios para lograrlo."3

Sobre las migraciones de españoles, ingleses y franceses en aquel territorio dominicano escribió largamente Emilio Rodríguez Demorizi, quien destaca el tejemaneje de ocupaciones, desalojos, nuevas ocupaciones y enfrentamientos que en esa zona del país se produjeron, especialmente en las cinco primeras décadas del siglo XVII, destacando la activa presencia en el 1673 del célebre gobernador de la isla La Tortuga Bertrand D Ogerón.4

Para que se tenga una idea de los personajes que anduvieron por la tierra objeto de estos comentarios es oportuno decir que de ese gobernador colonial francés dijo, con informes a manos, el historiador dominicano Manuel Arturo Peña Batlle, en su clásica obra La Isla de la Tortuga, lo siguiente:

"No hay duda del genio de D Ogeron, mezcla monstruosa de pirata y hombre de Estado. Bucanero y Gobernador, resumió todas las cualidades humanas de su época y del medio en que se desenvolvió..."5

En el pasado se registraba una abundancia de peces, tortugas marinas, mariscos y cuando el invierno se intensificaba en otros lugares del mundo llegaban ballenas a parir sus ballenatos en todos los contornos de la Península de Samaná y costas aledañas.

Antiguo Puerto Jackson

El conocido Puerto Jackson, que fue el principal de la costa septentrional de la Península de Samaná, en el litoral de Las Terrenas, tuvo durante los siglos XVIII y XIX gran actividad económica y militar. Está en la Bahía Jackson, de aguas profundas, tranquilas en unos puntos y agitadas en otros.

Investigaciones hechas por el naturalista y geólogo estadounidense Henry Augustus Ward, pasado el meridiano del siglo XIX, le permitieron describir el litoral marino de Las Terrenas así:

"Aquí está Puerto Yaquesson y, más allá, una gran bahía- la Bahía de Jackson- con un arrecife de coral que se extiende casi al otro lado de la entrada, pero formando en el interior aguas profundas y tranquilas y una playa arenosa. La Bahía de Jackson es muy frecuentada por pequeñas embarcaciones de pesca que, en la temporada favorable, pescan carey en los cayos y la playa, y también la orca a veces, que visita las aguas de esta punta solamente de la costa dominicana. En dicha punta termina la península de Samaná..."6

Una base carbonera

Como si hubiera sido una obsesión imperial los EE.UU. pretendieron en más de una ocasión, bajo diversos mecanismos cargados de formulismos hueros, apropiarse de Las Terrenas, El Limón, Sánchez, Santa Bárbara de Samaná, Santa Capuza, Rincón, Los Cacaos, Carenero, Cayo Levantado, Las Galeras. En fin, querían arrebatar para sí, con múltiples artilugios, todo el territorio de la Península de Samaná.

Los objetivos de la poderosa nación del Norte eran esencialmente económicos y militares, en su papel de doble hegemonía en la vasta zona situada al sur del río Bravo.

Sería muy extenso comentar cada intento de ese país de apoderarse de esa hermosa y estratégica porción del territorio dominicano.

Las Terrenas con su bahía, sus cayos, sus playas, sus montañas, sus inmensos cocotales, sus aguas profundas y tranquilas fueron puntos claves en esos objetivos que se intensificaron en el siglo XIX en la recurrente (y afortunadamente frustrada) "tournée" por apoderarse por medios diversos de esa tierra criolla.

Diez años después de la Independencia Nacional los EE.UU. no habían reconocido al país. Eran las reglas no escritas de la soberbia imperial.

Fue en el 1854 que ofrecieron dar por un hecho la soberanía dominicana, pero a cambio exigieron una especie de contrato enfitéutico para usufructuar ad infinitum la Península de Samaná, sin ni siquiera presentar para ello el talante de cordialidad que se les atribuía en la antigüedad a los comerciantes fenicios.

Múltiples documentos de esa época detallan los fines visibles (los había también ocultos) de ese arrendamiento especial. Varios recopiladores criollos y extranjeros se encargaron posteriormente de divulgar los intercambios de papeles que surgieron en torno a los afanes de segregar de la soberanía dominicana esa tierra del nordeste del país. Verbigracia:

"Los Estados Unidos arrendarían la Península y bahía de Samaná para establecer una base carbonera de apoyo a sus unidades navales en el Caribe."7

Las Terrenas, El Limón y otros puntos de la Península de Samaná fueron de hecho ocupados por los EE.UU., como lo revela un informe rendido en el 1871 por los investigadores B.F. Wade, D. White y Samuel G. Howe:

"Mientras investigaban algunos asuntos en la capital de la República Dominicana, a los comisionados se les notificó que aunque el Gobierno de los Estados Unidos no había renunciado a la posesión de la Bahía de Samaná, sino que constantemente había estado gozando del uso y ocupación de la misma como estación naval..."8

El afán de enajenar de la República Dominicana Las Terrenas, El Limón y todo el territorio de la Península de Samaná también quedó patentizado cuando Buenaventura Báez, antes de tomar posesión por cuarta ocasión de la Presidencia de la República, el 2 de mayo de 1868 (en lo que se llamaría el Período de los nefastos Seis años) le ofreció al poderoso país del Norte la indicada tierra dominicana, como la guinda del pastel para coronar su contubernio con grupos de aventureros y aprovechados que se movían en torno a las poderosas oficinas situadas en la ciudad del Potomac.

En la esclarecedora obra La Viña de Naboth su autor, Benjamín Sumner Welles, recoge la bien fundada información de que Báez se dirigió, antes de mayo del 1868, a las autoridades estadounidenses en estos ignominiosos términos: "que no opondría su negativa a la venta de la Península de Samaná."9

Dicho abyecto ofrecimiento fue hecho por Báez utilizando como conducto al ex Senador y entonces poderoso Secretario de Estado William H. Seward.

Poco tiempo después los presidentes Ulises Grant, de los Estados Unidos de Norteamérica y Buenaventura Báez, de la República Dominicana, navegaron en la descomposición, respirando y esparciendo los olores de la putrefacción en las relaciones bilaterales de los dos países.

El comportamiento de dichos mandatarios y sus respectivos allegados no pudo ser mejor descrito que como lo hizo el historiador Emilio Rodríguez Demorizi:

"Revelan el estado político de entonces, especie de cenegal que nutría, con oro, lodo y sangre, las raíces del imperialismo del Potomac."10

Napoleón, Ferrand, Leclerc, Azlor Dashwood y Boyer

Figuran como capítulos esenciales en la historia de esa tierra peninsular las acciones allí emprendidas por personajes que actuaron en nuestro pasado.

A l gobernador colonial español Azlor y Urríes se le atribuye, en los 12 años que ejerció el mando de la Colonia de Santo Domingo, a partir del 1758, haber dado instrucciones diversas relacionadas con los caseríos que entonces integraban la Península de Samaná. Aumentó la presencia de canarios que había iniciado su antecesor Francisco Rubio y Peñaranda.

El gobernante haitiano Jean Pierre Boyer, al ocupar la parte española de la isla de Santo Domingo, ordenó construir un fuerte en el hoy Distrito Municipal de El Limón, así como otras fortificaciones militares en distintos puntos de esa zona del país. Fue, además, el auspiciador de la llegada allí de ex esclavos negros liberados por los Estados Unidos de Norteamérica.

Una gran parte de la enorme armada expedicionaria francesa, bajo el mando del general Charles Leclerc, enviada por el emperador Napoleón Bonaparte al convulso Caribe, surcó toda la costa de la Península de Samaná. El 29 de enero de 1802 parte de sus barcos anclaron en diferentes puntos de la misma. Al frente arribó el general Ferrand quien incluso participó en las primeras disposiciones para que en la zona se creara la villa Puerto Napoleón.

Seis años después, específicamente el 10 de noviembre de 1808, procedente de Jamaica, llegó a esa zona el comodoro inglés Dashwood, provocando una debacle a los ocupantes franceses que al mando del oficial Castell inclinaron sus armas en señal de rendición.

Ese jefe inglés luego autorizó la entrada a la tierra peninsular del nordeste del país de los combatientes de Juan Sánchez Ramírez, quienes tres días antes habían triunfado en el altozano seybano de Palo Hincado, donde fueron abatidos el general Ferrand y muchos de los soldados que le acompañaban. Fueron puntos culminantes para poner fin a la llamada Era de Francia en el país.

Playa Cosón

Playa Cosón parte de la desembocadura del arroyo de ese mismo nombre. Se extiende, con sus aguas agitadas, hasta un lateral del muy hermoso lugar llamado Playa Bonita. En Cosón se acrecienta cada vez más la visita de turistas nacionales y extranjeros, tanto por la deslumbrante belleza del lugar, como por la rica gastronomía, especialmente por los mariscos y el arroz graneado con tostones que allí venden.

Los estudios toponímicos sobre el nombre de ese lugar no coinciden en su origen. Incluso algunos dicharacheros sostienen que una monumental mulata, apodada Cosón, por haber sido bien dotada por la naturaleza, fue la primera en instalar allí un puesto de fritura.

Es un lugar más para comer, deleitar la vista y recibir la brisa yodada que para bañarse, pues con mucha frecuencia las olas impiden el disfrute de sus cálidas aguas.

Playa Bonita

Playa Bonita es un enclave turístico, por su riqueza paisajística, las facilidades de alojamiento que posee y su exquisita gastronomía. En los últimos lustros se han desarrollo allí varios proyectos habitacionales para facilitar una presencia prolongada a aquellos turistas que no les gustan usar hoteles para disfrutar sus vacaciones.

Playa Las Ballenas

Es una apacible y amplia playa cuyo frente está cargado de cocoteros, detrás de los cuales hay facilidades hoteleras y varios restaurantes con un amplio menú de comida criolla y variadas recetas de cocinas extranjeras para satisfacer el paladar de los más exigentes sibaritas.

Es probable que el nombre le llegara por la presencia inamovible en sus aguas de unos mogotes marinos que se asemejan a esos conocidos cetáceos.

A propósito de ballenas es pertinente decir que las visitas que anualmente hacen al litoral marino de esa parte del Atlántico dominicano cientos de ejemplares de ese mamífero del mar se registran desde hace varios siglos.

Los viajes que hacen esos gigantes marinos son anteriores a la segunda mitad del siglo XIX, cuando el escritor Herman Melville creó su famosa novela Moby-Dick y el barco ballenero Pequod. Los que visitan esa demarcación del país no son cachalotes blancos de ficción, como los de la citada obra.

En efecto, el ya referido cónsul inglés en el país, Robert Schomburgk (quien creía que todo el litoral de la Península de Samaná era la bahía del mismo nombre) en su famoso oficio número 23, correspondiente al serial informativo del año 1851, dirigido al Lord Vizconde Palmerston, le precisaba lo siguiente:

"Durante la estación de la primavera numerosas ballenas van al pedazo de océano que separa Santo Domingo de las Islas Turcas, pero principalmente a la Bahía de Samaná...El propósito que tiene la compañía de obtener un permiso del Gobierno Dominicano para pescar ballenas en la Bahía e Samaná no ha podido fructificar hasta la fecha..."11

Pueblo de los pescadores

Una de las aldeas más típicas y famosas del país es el Pueblo de los Pescadores, situado a un costado del casco urbano de la ciudad de Las Terrenas, de la cual hace parte como un vecindario originalmente integrado de manera exclusiva por pescadores y sus familias.

Su pedazo de playa del mismo nombre es de gran atracción turística por la claridad de su líquido acuático y su fina arena blanca. La afluencia de bañistas es constante.

Los habitantes de ese lugar mantienen la vieja tradición de vender productos del mar, crudos y cocinados. En esa comunidad desemboca el río Las Terrenas.

Portillo

En la comunidad de Portillo hay una playa que lleva su nombre, caracterizada por su extensión de varios miles de metros lineales, de arena fina y color blanco hueso.

Allí también operó hasta febrero del año 2012, un aeródromo en el cual aterrizaban cada semana unos pocos aviones de cabina ligera. Funcionaba como una especie de aeroclub con decenas de afiliados. Al construirse los aeropuertos de Arroyo Barril y El Catey en la misma zona fue perdiendo interés hasta su clausura.

Un hotel perteneciente a una cadena hotelera internacional recibe en Portillo a miles de turistas nacionales y extranjeros, con todas las comodidades para pasar una temporada vacacional de solaz y esparcimiento.

Muy cerca de allí, en los contornos de su litoral marino, están la playa El Anclón y El Estillero.

Distrito Municipal El Limón

El Distrito Municipal El Limón fue creado mediante la Ley 121, promulgada el 20 de julio del 2001, en la cual se ponderan sus atributos agrícolas, culturales, deportivos y su potencial turístico.

El artículo 2 de la indicada ley dice textualmente que: "El Distrito Municipal de El Limón estará integrado por las secciones La Barbacoa, Agua Sabrosa y Morón y los parajes El Café, Palmarito, La Cana, Calabacito, Arroyo Sabana y Arroyo Surdío."12

Esa dinámica comunidad se ubica en la parte norte de la Península de Samaná, teniendo como principal fuente de agua dulce el río que le da nombre al lugar, el cual luego de atravesar casi por la mitad ese distrito municipal desagüa en el Océano Atlántico.

Varias montañas dominan su orografía. Las principales son Buen Pan, El Ermitaño y el cerro conocido como El Café.

El paisaje humano y las características etnográficas (en el aspecto antropológico que plateó el gran antropólogo y filósofo belga Claude Levi-Strauss) de la comunidad de El Limón demuestran que no todos los ex esclavos negros que salieron de los Estados Unidos, o de posesiones inglesas de ultramar, retornaron a África.

Se sabe que Estados Unidos de Norteamérica crearon en la costa oeste de África el país llamado Liberia y llevaron allí a cientos de miles de ex esclavos negros. Sierra Leona, también en el occidente africano, fue el gigante receptáculo donde Inglaterra trasladó a millares los esclavos negros que ya no les interesaban, al considerarlo como cargas y estorbos, a la luz de la correlación de fuerzas que se iban imponiendo en el mundo desde el despuntar del siglo XIX.

Sin embargo, no todos los esclavos manumitidos por las referidas potencias volvieron a su tierra de origen. En lo que concierne a la República Dominicano está comprobado que varios lugares, tales como Las Terrenas, El Limón, Samaná, San Pedro de Macorís, La Romana y Puerto Plata acogieron a miles de ellos.

El turismo, la agricultura a pequeña escala, el comercio y la pesca son las principales fuentes de sustento de sus habitantes.

La mencionada playa El Estillero está en el territorio del Distrito Municipal El Limón.

En ruta al lateral oriental de dicha playa se encuentra el viajero con una superficie de agua estancada que forma turberas y marismas. Se le conoce popularmente como la Ciénaga de la Barbacoa.

Un excelente cronista del litoral marino dominicano, Domingo Marte, describió ese lugar (playa y ciénaga) situado en el Distrito Municipal de El Limón, así:

"Un extenso humedal con altos niveles de deterioro. La playa contiene una franja de arena parda y textura mediana, de varios kilómetros de largo en forma de curva y con un promedio de 100 metros de ancho, bordeada por cocoteros y almendros..."13

No muy lejos está la playa Limón, de aguas bravías y olas encrespadas por la acción del viento. Allí es donde desemboca el río homónimo. Otras playas vecinas son Morón, cuyos acantilados amplían la belleza del lugar y Lanza del Norte, que con sus cocoteros, mangles y otras especies vegetales, así como algunos cayos sueltos entre sus olas espectaculares aún esperan por su desarrollo como lugar de turismo.

Más adelante, protegidas por montañas, algunos despeñaderos y cocoteros, quedan las playas Las Canas y El Ermitaño, dentro del territorio de El Limón.

Hay otros dos distritos municipales homónimos a éste peninsular. Uno en Jimaní y otro en Villa González, así como secciones y parajes dispersos por toda la geografía nacional.

Todos esos sitios llamados El Limón tienen características bien diferenciadas, por lo que bien cabe en el caso, por estar aquí en ambiente marinero, aquella conseja popular de que "cada palo aguante su vela."

Teodoro Chassériau

La persona más famosa nacida en El Limón de Samaná fue el renombrado pintor y símbolo sobresaliente del romanticismo Teodoro Chassériau. El alumbramiento se produjo el 20 de septiembre de 1819, muy cerca de la desembocadura del río El Limón.

Dejó una considerable obra artística representada en retratos de personas famosas y jóvenes mujeres, pinturas sobre temas alegóricos a creencias religiosas, dibujos sobre acontecimientos de trascendencia histórica, así como otros temas que su paleta de gran pintor inmortalizó.

Su fallecimiento se produjo el 8 de octubre de 1856, en París, la ciudad donde se radicó desde la adolescencia, llegando a ser estudiante meritorio de la Escuela Nacional Superior de Bellas Artes de aquella gran ciudad. Sus restos descansan desde entonces en el famoso cementerio parisino de Montmartre.

Calles, academias y escuelas de la zona y otros lugares del país llevan su nombre, como un modesto homenaje a tan brillante hijo de El Limón de Samaná.

En una biografía laboriosa y bien ponderada el historiador Bernardo Vega arroja informaciones sobre ese artista de fama mundial, señalando que sus padres fueron un soldado francés de nombre Benito Chassériau y una mulata samanense llamada Marie Madelene Couret, quienes durante 18 meses vivieron en El Limón, donde fue concebido y nació Teodoro.14

El Salto del Limón

El Salto del Limón es uno de los más hermosos lugares de toda la geografía dominicana. Está situado en ese distrito municipal y es fuente de ingresos de decenas de familias de esa jurisdicción.

Fue abierto al público desde principio de la octava década del siglo pasado, fecha desde la cual ha recibido a cientos de miles de visitantes nacionales y extranjeros que gustan de las excursiones ecoturísticas.

Llegar hasta donde está esa paradisíaca cascada de agua dulce y cristalina requiere montar caballos y caminar; pero vale la pena, pues al contemplar ese deslumbrante espectáculo acuático reconforta el espíritu.

Hay varias empresas privadas que se encargan de facilitar el viaje, por diferentes tramos, desde los hospedajes a pie de la carretera hasta la cumbre donde está el chorro.

Bibliografía

1-Ley No.185. Gaceta Oficial No.9543, del 15 de noviembre de 1980.

2- Ley No.18.Gaceta Oficial No.9935, del 30 de septiembre de 1996.

3-Relacion de un viaje a las provincias del Cibao y a la Península de Samaná en la República Dominicana.25 de agosto 1851. Robert Schomburgk.

4-Samaná: pasado y porvenir. Editora del Caribe,1974. Emilio Rodríguez Demorizi.

5-La isla de La Tortuga. Editora de Santo Domingo, 1974.P246. Manuel Arturo Peña Batlle.

6-Notas sobre la parte norte de la isla de Santo Domingo.Puerto Plata, 4 de marzo de 1871. Henry A. Ward.

7-Historia del Caribe. Editora Búho,2008.P345.Frank Moya Pons.

8-Informe Comisión de Investigación de los EE.UU. en Santo Domingo,1871.Editora Montalvo, 1960.P90.

9-La Viña de Naboth. Editorial El Diario, Santiago, R.D.,1939.P325. Benjamín Sumner Welles.

10-Prefacio al Informe Comisión de Investigación de los EE.UU. en Santo Domingo, 1871. Editora Montalvo, 1960.P10.Emilio Rodríguez Demorizi.

11-Asuntos Dominicanos en archivos ingleses.P21.Editora Corripio, 1993.Editores Emilio Cordero Michel y Bernardo Vega.

12-Ley No.121, promulgada el 20 de julio del 2001.

13-Ecos de la Costa. Editora Amigo del Hogar, 2016.P107.Domingo Marte.

14-Biografía de Teodoro Chassériau,2004.Bernardo Vega.