Por Yu Fei y Qu Ting

BEIJING, 12 jul (Xinhua) -- Los satélites chinos de Beidou ofrecen posicionamiento y sistemas de navegación a vehículos, barcos, bicicletas compartidas y drones; seguimiento de animales salvajes y, además, han provocado que dos jóvenes se enamoren.

Hace 10 años, Cui Bo, diseñador del sistema eléctrico de Beidou, compuso un poema elogiando a las personas dedicadas a la exploración espacial para conmemorar el cuadragésimo aniversario de la fundación de la Academia China de Tecnología Espacial (CAST, por sus siglas en inglés). En el evento se encontró con su colega Wang Lu, quien recitó su poema en la ceremonia.

Wang, diseñadora de la carga de Beidou, era una de las personas alabadas en el poema: dedicaba todos sus conocimientos y esfuerzos al desarrollo de los propios satélites chinos. Ellos se enamoraron.

De hecho, ambos se habían graduado de la misma Universidad de Beihang, la cual está especializada en formación aeronáutica y astronáutica y sus investigaciones, pero ellos no se habían conocido antes.

El sistema global de navegación con satélites Beidou, nombrado por el término chino de la constelación de la Osa Mayor, es un rival del sistema estadounidense de GPS, el Glonass de Rusia y el Galileo de la Unión Europea.

Cuando China lanzó en el 2000 su primer satélite de Beidou, Wang y Cui vieron su transmisión en vivo en las televisiones de la universidad.

Tras graduarse, recibieron ofertas bien remuneradas, pero ambos eligieron la CAST.

"Decidimos a trabajar aquí porque compartimos el sueño del espacio", destaca Wang.

"Vimos el despegue del primer satélite de Beidou al mismo tiempo y ahora estamos participando en el desarrollo de más satélites de Beidou", añade Cui, "se trata de nuestro destino".

Comprometiéndose en el desarrollo de la segunda generación de los satélites de Beidou, trabajaron juntos para la fabricación del primer satélite de órbita geosíncrona inclinada, la clave para realizar la cobertura global.

La presión del trabajo sacó lo mejor de ambos.

"Él está entusiasmado con su trabajo. Con frecuencia investiga a fondo un problema durante mucho tiempo. Además, es tan bondadoso que a veces diseña un programa simple y lo comparte con su equipo para promover la eficacia", resalta Wang, "es un chico genial."

"Ella es muy inteligente", describe Cui. "Una vez me costaba mucho tiempo solucionar un problema geométrico, ella sólo utilizó 30 segundos y me presentó una solución más sencilla y ingeniosa. ¡Es más genial que yo!".

Ellos se relacionaron gracias a la búsqueda del mismo sueño.

Los satélites de la segunda generación de Beidou iniciaron su operación a finales de 2012. El sistema, junto con 14 satélites, proporciona navegación, posicionamiento y servicios meteorológicos para la región Asia-Pacífico. Ese mismo año se casaron Wang y Cui.

El equipo de investigación asume la responsabilidad del desarrollo de los satélites y sus pruebas en órbita. Al aparecer un problema de un satélite, tienen que resolverlo rápidamente.

En septiembre de 2015 Cui fue enviado a Xi´an, capital de la provincia noroccidental de Shaanxi, a 1.000 kilómetros de Beijing, y trabajó en el control de vuelo de un satélite recientemente lanzado. No podía regresar a casa para celebrar los 100 días de su bebé, que es una ocasión importante en la tradición china. Wang, en su lugar, llevó su niño a Xi´an, así que los tres pudieron celebrarlo conjuntamente.

"Nunca podré olvidar el momento en el que le vi acercándose con nuestro bebé durmiendo en uno de sus brazos y arrastrando una pesada maleta con el otro", rememora Cui.

A partir de 2017, China ha lanzado ocho satélites de Beidou-3 al espacio. A finales de 2018, el sistema de Beidou brindará servicios a los países a lo largo de la Franja y la Ruta.

Jóvenes ingenieros espaciales como Wang y Cui componen la columna vertebral del sistema. La edad promedio del equipo de Beidou en la CAST es de 36 años.

En los últimos cinco años, este sistema ha ayudado a rescatar a más de 10.000 pesqueros. Se han equipado con Beidou más de 40.000 navíos de pesca y alrededor de 4,8 millones de vehículos comerciales en China.

El sistema ha aumentado en un cinco por ciento la producción de la agricultura de precisión y mejorado el consumo de petróleo en un 10 por ciento. Beidou también favorece la monitorización de la integridad estructural de autopistas, oleoductos, diques y puentes.

Al mismo tiempo, forma parte de la vida cotidiana. Más de 300 millones de teléfonos móviles, el 40% del total en China, pueden conectarse con Beidou.

En la actualidad, el sistema cubre más de 50 países que superan los más de 3.000 millones de habitantes. Para 2020, Beidou tendrá más de 30 satélites ofreciendo servicios de primera clase en todo el mundo. Fin