La Habana, Cuba 27 enero.- El Partido Comunista de Cuba (PCC) iniciará este sábado una inédita Conferencia Nacional de dos días para modernizarse, separar su acción de la del gobierno e impulsar las reformas del gobernante Raúl Castro, pero sin renunciar al monopolio del poder que ejerce desde hace medio siglo.

Esta primera Conferencia Nacional --o congreso extraordinario-- resolverá un centenar de propuestas, incluidas las de promover a más mujeres, negros y jóvenes a posiciones de poder en el único país comunista de Occidente, inmerso en una reforma económica que ha ampliado el espacio a la iniciativa privada.

"Los 811 delegados (a la Conferencia) en reuniones territoriales celebradas en la primera decena de este mes, analizaron las modificaciones" al "documento base" sugeridas en más de 65.000 reuniones de células del PCC en el país, anuncia este viernes el diario oficial Granma.

En estas reuniones previas fueron modificados 78 de los 96 puntos originales del documento base, publicado en octubre, y agregados otros cinco, añadió.

El PCC, el único partido permitido por la ley y dominado por la vieja guardia de la revolución, propone limitar a 10 años el tiempo para ocupar un cargo de poder, en un país donde los dirigentes se eternizaban en sus puestos.

También busca acabar con toda discriminación, racial, religiosa o de orientación sexual, y autorizar la designación en cargos del gobierno de quienes no militan en el PCC, siempre que "asuman" las políticas comunistas, pero no contempla renunciar al monopolio del poder ni abandonar la doctrina marxista-leninista.

"La trayectoria política presente hace difícil avizorar algún cambio esencial en la naturaleza unipartidista o ideológica del régimen político cubano como resultado de este cónclave", dijo a la AFP el analista Arturo López-Levy, experto en temas cubanos de la Universidad de Denver (Colorado, EEUU).

"El PCC sigue teniendo una estructura leninista pero la bancarrota del modelo estatista y los debates con la sociedad en los últimos cinco años, lo ha hecho menos doctrinario", afirmó López-Levy, al insistir en que "ninguna evidencia disponible apunta a que piense renunciar al monopolio político que detenta".

La Conferencia busca conseguir "un incremento progresivo y sostenido de mujeres, negros, mestizos y jóvenes en los cargos de dirección" y abrir las puertas del gobierno, el PCC y las Fuerzas Armadas a los homosexuales, que fueron perseguidos y marginados tras el triunfo de la revolución de Fidel Castro en 1959.

Raúl, de 80 años, ha reconocido como una "vergüenza" que no esté preparada una generación de relevo de los líderes de la revolución. De los 15 miembros del selecto Buró Político del PCC escogidos en su último Congreso, en abril de 2011, sólo tres tenían menos de 65 años.

La Conferencia, que será abierta simbólicamente el día del natalicio del héroe José Martí, sigue al VI Congreso del PCC, que fue acaparado por la agenda económica y aprobó más de 300 "lineamientos" para "actualizar" el agotado modelo económico de corte soviético.

Para conmemorar el natalicio de Martí, miles de estudiantes participarán en la tradicional "marcha de las antorchas" este viernes en la noche en La Habana. El PCC se declara "martiano", además de "marxista-leninista".

Raúl quiere separar la acción partidista de la del gobierno, convencido de que el PCC, creado en 1965, "se involucró en tareas que no le correspondían", causando un "debilitamiento" de su labor.

También quiere limitar el tiempo para ocupar cargos en el Estado y el Partido, incluidos los dos que él ejerce: presidente de Cuba y primer secretario del PCC.

Desde que sustituyó en el mando en 2006 a su hermano enfermo Fidel, Raúl ha adoptado pragmáticas medidas para superar la crisis económica que enfrenta la isla desde 1990, tras el fin de la ayuda soviética.

Luego de la llegada de Raúl Castro a la presidencia de Cuba en 2008, tras 48 años como ministro de las FAR, el ejército aumentó su papel creciente en la economía de la isla, y su efectividad empresarial es citada frecuentemente por el mandatario.

Raúl ha insistido en el que el PCC debe cambiar su "mentalidad" y abandonar "dogmas y criterios obsoletos", así como desterrar los "métodos burocráticos" y las "actitudes negativas", para "preservar" el socialismo en la isla.