Washington, 22 feb (PL) La administración del presidente Barack Obama propuso este miercoles una revisión de impuestos dirigida a disminuir las tasas máximas que pagan empresas estadounidenses, pero el plan provocó decepción en el sector privado por insuficiente.

Un comunicado del Departamento del Tesoro explicó que el proyecto pretende rebajar los gravámenes sobre ingresos de las corporaciones a 28 desde el actual 35 por ciento, y en un por ciento mayor para los grupos manufactureros.

Demócratas y republicanos respaldaron en general los cambios al código tributario, aunque ambas bancadas parlamentarias difieren profundamente en detalles cruciales de la iniciativa y se avizora para la propuesta un camino difícil con un Congreso en año electoral.

El gobierno demócrata intenta indirectamente con esta medida oxigenar el deprimido mercado laboral, ya que el punto principal de la reforma sería una rebaja de la tasa máxima corporativa, hoy día una de las más altas en el mundo.

La anterior gran modificación de la norma impositiva en este país se efectuó en 1986 por orden del entonces presidente Ronald Reagan, quien certificó un alza de impuestos a las sociedades productivas y de servicios.

Obama reiteró el sábado último que planea eliminar impuestos a las compañías que mantengan su infraestructura empresarial en el mercado estadounidense y no relocalicen en el extranjero la creación de puestos laborales.

El jefe de Estado, que busca un segundo mandato en la Casa Blanca a partir de 2013, está en campaña electoral desde el 24 de enero cuando también utilizó el discurso anual Sobre el Estado de la Unión para promover su agenda ejecutiva.

Pese a que estadísticas sobre desempleo han mejorado durante los últimos meses, la tasa nacional aún se mantiene por encima del ocho por ciento, dato que representa casi el doble de lo habitual para la primera potencia mundial.

Además, alrededor de uno de cada dos estadounidenses cayó en la clasificación federal de pobre o en la de individuo con bajos ingresos, evidenció un reciente informe del Buró Nacional del Censo.

Casi un tercio de los ciudadanos norteamericanos vivió entre 2010 y 2011 en hogares que recibieron alguna vez el seguro Medicaid (auxilio para pobres), bonos para comida gratis, u otra clase de asistencia gubernamental, según reveló estudio independiente.