Resumen Latinoamericano*, 15 de octubre de 2018.

El protagonismo de la mujer rural en el desarrollo agro productivo constituye una temática mundial para la gestión de políticas sociales, las cuales se asocian a la seguridad alimentaria y al desarrollo social en la región de América Latina y el Caribe.

Al celebrarse el 15 de octubre el Día Internacional de la Mujer Rural compartimos con los cibernautas algunos datos de interés al respecto enviados por la profesora universitaria Caridad Casanova Rodríguez.

Los estudios económicos realizados en la región demuestran que entre el 8 y el 30 por ciento de las explotaciones se encuentran bajo la dirección de las mujeres, debido a la creciente autonomía económica de las mujeres y a la proporción de mujeres productoras en las últimas décadas , según consigna la Organización Internacional para la Alimentación (FAO, 2011).

De esta forma, uno de los factores claves para avanzar en la igualdad de género es la autonomía económica, la cual comprende la capacidad de las mujeres de generar ingresos y recursos propios mediante el acceso al trabajo remunerado, en los términos de igualdad para ambos sexos (CEPAL, 2014).

En América Latina y el Caribe se trata de influir con un nuevo modelo de desarrollo humano y sostenible que integre un enfoque de equidad de género, lo cual insta a la búsqueda de oportunidades de los productores(as) en el sector agropecuario y de los territorios rurales.

Se persigue la elaboración de políticas que promuevan la equidad de género para el desarrollo rural y se manifiesta la participación social, cada vez mayor, de la mujer en las actividades agrícolas.

Casanova Rodríguez señaló: "En la región latinoamericana y en nuestro contexto en particular, se promueve su incorporación a las formas de organización cooperativa de créditos y ahorro, teniendo en cuenta la presencia de los roles femeninos en la reproducción de las familias y el desarrollo de las comunidades".

En la Universidad de Cienfuegos ? dijo -se contribuye, a través del proyecto PIAL, a visibilizar a este grupo social, a partir de capacitaciones en función del incremento de conocimientos, para identificar qué potencialidades cada una de ellas posee, así como poder distinguir qué fuentes de empleos asumir para de esa forma lograr su fuente de ingreso, elevar su autoestima, facilitar intercambios entre productoras y contribuir al avance familiar así como el desarrollo local y sostenible.

(Radio Ciudad del Mar)