Mario Rivadulla
El 12 de Junio de cada año se celebra el Día Mundial contra el Trabajo Infantil. Es una propuesta de la Organización Internacional del Trabajo ante una situación que afecta a millones de menores de edad en todo el planeta. Un gran número realiza labores que por su naturaleza están reservadas a los adultos, principalmente en labores agrícolas. En tanto, 126 millones entre 5 y 17 años, están clasificados entre las "peores formas": esclavitud, prostitución, tráfico de estupefacientes, participación en conflictos bélicos, entre otras.
A tenor de la preocupación del organismo mundial, muchos países han adoptado legislaciones tendentes a prohibir el trabajo infantil o a regularlo de tal modo que sean apropiados a su edad, ausentes de riesgo y que no resulten excluyentes de su asistencia a la escuela y su proceso de enseñanza. En algunos, inclusive, como es el caso de los Estados Unidos, la ley prohibe comerciar con otros países y artículos donde intervenga el trabajo infantil.
La República Dominicana no es ajena a esta situación. Aquí existen normas legales para regular el trabajo de menores de edad, incluyendo la prohibición total de aquellas actividades que puedan comportar algún riesgo para su salud y su vida. Las autoridades de Trabajo han venido desplegando esfuerzos orientados a velar porque esas regulaciones se cumplan.
En diversos operativos, se ha logrado rescatar a miles de menores que realizaban labores reñidas con dichas normas, sobre todo en el área agrícola, donde se han logrado positivos avances. De hecho, hay sectores, como el azucarero, donde las empresas que lo integran han adoptado medidas muy estrictas en ese sentido.
Instituciones de diversa naturaleza llevan a cabo igualmente una labor muy meritoria, principalmente la Iglesia Católica. Destacan entre otras, la de Muchachos y Muchachas con don Bosco donde la dedicación del padre Juan Linares ha logrado rescatar y convertir en ciudadanos conscientes y educados a miles de menores y adolescentes; la Pastoral Juvenil de la Iglesia, dirigida con tenacidad ejemplar por el padre Luis Rosario y la menos conocida pero no menos valiosa que se focaliza en los limpiabotas a cargo del joven sacerdote Tomás García.
Sin embargo, los logros, si bien alentadores, han venido a ser como una gota de agua en el océano. A pesar de todo el afán puesto en cumplir con la meta de la erradicación de trabajo infantil, la encuesta En Hogar establece en más de 300 mil la cantidad de menores en el país dedicados a diversas tareas, de las que el 56 por ciento se consideran peligrosas.
Pero la variable más preocupante y dolorosa es la de los niños y adolescentes de ambos sexos inmersos en la prostitución, las drogas y la criminalidad, no pocas veces inducidos por sus propios progenitores. Su número es indeterminado, se ha calculado entre 35 y hasta 50 mil y es muy posible que esa cantidad resulte inferior a la real. No son infrecuentes las ocasiones en que se han realizado operativos en burdeles y lugares de esparcimiento reñidos con la moral donde se han encontrado y podido rescatar a una buena cantidad de jovencitas de pocos años.
Son logros que hay que saludar y apoyar. Pero todavía queda mucho por hacer para que llegue el día en que podamos exhibir con orgullo un país libre de trabajo y prostitución infantil. No es una meta imposible si ponemos empeño en conseguirlo.
teledebate@hotmail.com