Bienvenido Segura*

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La reforma fiscal es un trago muy amargo, pero es la solución menos mala para enfrentar los grandes retos que tiene el país en el año 2013 y en el porvenir. El presidente Danilo Medina está consciente y ha expresado lo difícil que fue para él tomar esa decisión, pero no había otra salida.

El Estado tiene dos opciones para financiar sus planes y proyectos; a través de empréstitos o bien, a través de la aplicación de impuestos, porque el gobierno dominicano no puede satisfacer la demanda de obras y servicios si no dispone de los recursos económicos suficientes.

El sector empresarial y el FMI plantearon la necesidad de una reforma fiscal para poder asignar el 4 % del PIB a la educación pre-universitaria, mejorar la seguridad ciudadana, solucionar el problema eléctrico e implementar importantes planes y proyectos a favor de la población, como lo establece la Estrategia Nacional de Desarrollo. Los candidatos presidenciales de las pasadas elecciones se comprometieron a impulsar dicha reforma.

Cumpliendo con lo establecido en la Constitución de la Republica, el presidente Medina convocó al Consejo Económico y Social para consensuar una propuesta de reforma, pero un sector inmaduro del empresariado y algunos sindicalistas "cascos calientes" confundieron el escenario y terminaron malogrando el proyecto.

El gobierno puso en conocimiento de las dos facciones del PRD la propuesta de Pacto Fiscal y como era de esperarse la torpedearon, eliminando así la posibilidad de llegar a un acuerdo para su aprobación en las cámaras legislativas.

Desde el principio, Danilo ejerce un gobierno ético y austero, administrando los recursos del Estado con pulcritud y transparencia, y sin tolerar actos indecorosos en su gestión.

Desde su discusión en el Congreso, hasta su promulgación por el Poder Ejecutivo, la ley de Reforma Fiscal ha generado cierto grado de descontento en segmentos de la población, lo que ha sido aprovechado por algunos conspiradores para financiar y organizar protestas, utilizando para esto a grupos de desaprensivos y a uno que otro politiquero frustrado.

El objetivo de esos sectores oscuros vinculados a una de las facciones del PRD es ligar una especie de doble play, por un lado desestabilizar al gobierno de Danilo Medina y por el otro, sacar de circulación o enterrar políticamente a Leonel Fernández.

La situación no está para jugar a la politiquería barata. Esos sectores empresariales y políticos tienen derecho a promover protestas pacificas dentro del marco del respeto a la Constitución y las leyes, pero el país en estos momentos solo necesita y demanda mucha sensatez y cordura.

Dr. Bienvenido Segura*

Santiago Rodríguez, R. D.

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13 de noviembre del año 2012.