Educación Para La Esclavitud

Carlos R. Alvarado Grimán

Es alarmante la pasividad mostrada por los venezolanos, ante el avieso objetivo del gobierno nacional-socialista de Chávez, para instaurar una nueva ley de educación, cuyo patrón doctrinario y orientación política afectará gravemente el futuro de nuestros hijos y por consiguiente del país.  

Historias recientes nos han mostrado hasta la saciedad que la educación en manos de un Estado de evidente tendencia totalitaria, se transforma en una herramienta de control, manipulación e instrumento de dominación social. Se pretenderá la inoculación de enlatados doctrinarios para idiotizar a los niños y jóvenes con historietas oficiales y patrañas evocadoras de virtudes ficticias de personeros de la “revolución”. Dicho en dos platos, se tratará de imponer un sistema educativo para la fabricación en serie de autómatas que serán irremediablemente: repetidores de clichés seudo-revolucionarios; aprendices en lecciones de genuflexión, sumisión y aceptación de la esclavitud.

El trayecto transitado hasta ahora bajo la égida chavista, nos ha mostrado suficientemente el esquema educativo que se quiere imponer, por consiguiente ya sabemos cual será su producto final. La ilusión que nos vende el gobierno de estar intentando la construcción de un hombre nuevo y una sociedad más libre y democrática, contrasta con la realidad. Basta escuchar el discurso diario de jóvenes y representantes estudiantiles afectos al chavismo. Son compendios de palabrerías  tediosas, repetitivas y ramplonas. Es sin dudas, un entremés de las tristes circunstancias que vive el país y del aciago destino que le aguarda.

Acaso no han sido suficientes los más de ocho tortuosos años probando la cicuta chavista. Esa gran dosis de lo peor de las miserias humanas encarnadas en los líderes de la supuesta revolución bolivariana. La exacerbación de odios, mentiras, engaños, manipulaciones, tráfico de drogas, ineficiencia y corrupción. Pareciera que no nos damos cuenta que esta es la materia prima con la cual, se prepara ese veneno, que le harán tragar a nuestros hijos por la fuerza.

Dependerá de cada uno de nosotros aceptar o no ese futuro decadente y esencialmente chavista con disfraz revolucionario. Sabemos que luchar implica peligros y que tales peligros pueden acarrear consecuencias horribles incluyendo la muerte…Pero, ¿No es peor quizá la perdida de nuestra libertad y la condenación  de nuestros hijos a la esclavitud? ¡Venezuela y tus hijos valen, asumamos el riesgo!

Carlos R. Alvarado Grimán

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