Por Narciso Isa Conde

Es demostrable que la re-postulación del Presidente Medina y la maquinaria que en este momento la impulsa, tienen como única motivación garantizar al máximo su impunidad y la de su corrompida facción política, en el marco de una institucionalidad que sirve a esos fines.

La corriente política que yo y otros/as representamos ha rechazado y seguirá rechazando tanto esa pretensión como cualquier otra que garantice la continuidad del sistema de corrupción e impunidad forjado en las últimas décadas, ahora con carácter de una dictadura constitucional que se reproduce a través de un sistema electoral y de partidos, corrompido y tramposo.

Las burdas declaraciones de Yomaira o Sonia Medina, expresión del nepotismo presidencial, no es más que otra muestra de degradación política de quienes se aferran a una concepción que concibe al Estado como una finca en la que el presidente de turno es su dueño y sus íntimos familiares y colaboradores sus capataces, siempre asociados a los peores capitales privados.

Ellas, sin embargo, han tenido la virtud de provocar la salida a la superficie de la intima convicción de Campos de Moya, portavoz del todopoderoso Grupo Vicini (estrechamente vinculado a la ultraderecha política y empresarial estadounidense), cómplice y beneficiario de la conformación de un poder bajo control de mafias políticas, empresariales y militares impunes, que ahora se inclina por hacer todo lo que esté a su alcance por asegurar la reelección del Presidente Medina; conscientes de que su socio en anterior en múltiples suciedades, el ex?presidente Fernández, no cuenta con la fuerza suficiente para derrotar a Danilo al interior del PLD.

Precisa señal del designio coyuntural de esos magnates, que a su vez habrá de gravitar sobre otros de igual catadura; mientras la decisión de Macarrulla (protegido también por el Grupo Vicini) de pasarse a las filas Abinader, sino es una disidencia de última por motivos no conocidos, se trata de la colocación de un huevo más pequeño en la canasta del PRM; algo muy típico de los súper ricos que invierten en política y elecciones para sacar más, asumiéndolas como negocio.

Oficialismo reeleccionista y oposición interna (leonelista) y externa (perremeista) -todos cáscaras de un mismo palo- están enfrascados en una espuria disputa por el favor de los poderosos de aquí y de ultramar, en la que Danilo luce con ventajas en cuanto al respaldo del GRUPO VICINI y Mr. Trump, entregándoles desde el gobierno una gran tajada del patrimonio nacional y sumándose al intervencionismo contra la soberanía de Venezuela y Nuestra América.

Por eso sostengo que hay que rechazar la reelección de Danilo, pero no para favorecer a Leonel y/o Abinader, que equivale a reciclar esta porquería, sino para ejercer democracia de calle con mayor intensidad....hasta quebrar esta institucionalidad pervertida y recrear una nueva, vía proceso constituyente.(PORTAL z101digital.com /santo domingo, RD 24-03-10)