Por Manuel Hernández Villeta

Para la República Dominicana hay tres puntos que deben estar claros en sus relaciones exteriores. Es más, se podría decir que es una cuerda tensada con los Estados Unidos. El reciente viaje del presidente Danilo Medina a Miami, para hablar con Donald Trump lo deja ver.

El gobierno dominicano tiene que fijar posturas claras sobre la situación de Haití, los problemas fronterizos, la gran migración clandestina, y las eternas presiones de los organismos internacionales y las grandes potencias, que buscan la unificación de la isla.

Hay una vieja consigna de una isla, una república que puede ser un estribillo de entretención de adolescentes, pero vista la geopolítica y el derrumbe de fronteras, la integración Haití-dominicana no puede parecer un absurdo. Los norteamericanos únicamente quieren levantar muros en su lado con México, en las demás áreas solo desea tumbar barreras.

La política dominicana es blanda con Haití. Hay un reforzamiento militar, pero la decisión final tiene que ser del litoral civil. En las relaciones con China hay presiones de los Estados Unidos, pero debe ser un recurso de soberanía poder establecer relaciones diplomáticos con el país que convenga.

Hay flaquezas en lo que se refiere a la perspectiva de Venezuela. El país fue un aliado tradicional de Hugo Chávez, y ahora se convierte en enemigo de los chavistas y amigo de los que buscan dar un golpe institucional. Sobre Venezuela, la posición más digna del gobierno dominicano es alentar la mediación, ser un ente mediador entre los dos enfrentados.

Hay aires enrarecidos en lo que se refiere a la política exterior dominicana. Los norteamericanos tienen puntos claros de que desean frontera abierta con Haití, una línea de sacar del poder a Nicolás Maduro y contar con solidaridad hasta para una intervención militar.

Nunca los dominicanos podemos aceptar ser socios en una intervención militar. Hemos conocido las sangrientas y dolorosas acciones de dos aventuras militares de los Estados Unidos, por lo que faltaríamos al patriotismo histórico ahora dando respaldo a que marines hoy en territorio venezolano.

No importan las presiones de los Estados Unidos. La política exterior dominicana debe ser bien calculada y ejecutada. Hay derecho a establecer relaciones diplomáticas con China, seguir una línea mediadora en el caso Venezuela y rechazar la invasión pacifica haitiana. ¡Ay!, se me acabó la tinta.