Por Narciso Isa Conde

Medio siglo de predominio de la contrarrevolución han servido para distorsionar parte de la memoria histórica del acontecimiento político-social más importante del siglo XX: la Revolución Constitucionalista y la Guerra Patria de 1965.

Una parte corresponde al papel de las izquierdas (en su relación con el PRD y los militares constitucionalistas), representada entonces por tres fuerzas políticas (14 de Junio ?1J4?, Movimiento Popular Dominicano ?MPD? y Partido Socialista Popular ?PSP? (que en el curso de la revolución cambió su nombre por Partido Comunista Dominicano ?PCD?) y sectores civiles y militares independientes que se radicalizaron en el curso de la confrontación.

La invasión imperialista impuso la contrarrevolución, condicionó paulatinamente el proceso posterior y trastrocó actores. Balaguer en su ejercicio de gobierno de 22 años hizo mucho por distorsionar y/u ocultar la memoria histórica. Las traiciones posteriores ayudaron a confundir y erosionar influencias.

Mucho de verdad tiene aquello de que hay héroes que deben morir a tiempo, aunque ello jamás debe llevar a borrar pasajes de la historia real o a negarle méritos a quienes en un momento determinado se lo ganaron.

Pero de todas maneras las renegaciones y traiciones posteriores a los aportes y creaciones heroicas, afectaron y redujeron en buena medida lo acumulado.

No pocos componentes de la izquierda pasaron a ser posteriormente del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y luego del Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

Así comenzó a perder su identidad, sobre todo por el devenir de ambas agrupaciones en fuerzas al servicio del sistema de dominación.

No pocos líderes constitucionalistas se derechizaron, mientras Caamaño culminaba su vida como un revolucionario partidario del socialismo y el comunismo, tal como se lo comunicó a sus hijos antes de desembarcar en febrero de 1973, procedente de Cuba, en playas dominicanas para dar inicio a un fracasado intento guerrillero, que posibilitó su captura herido y posterior fusilamiento y sus negativas consecuencias.

Además, no pocos de los componentes de esa izquierda olvidaron las valiosas enseñanzas de la unidad antiimperialista y se sumieron en divisiones y subdivisiones hasta provocar la dispersión y atomización de sus filas.

El PRD (incluida su derivada PRM), el PLD y amplio sectores de izquierda terminaron cooptados por la contrarrevolución, no sin soterradas y profundas insatisfacciones en sus bases y en sus componentes nostálgicos de aquel abril heroico, referencia obligada de todo proyecto alternativo al orden político-social dominante.

Las izquierdas forjadas en el siglo XX, si bien se depuraron, decantaron y sobrevivieron, pasando por múltiples caídas, todavía siguen dispersas, estancadas y reducidas. Y esto ha dificultado y retrasado la conversión de las nuevas ofensivas populares en poder político.

Son valiosos, sin embargo, los ejemplos de persistencia, firmeza y reafirmación revolucionaria, antiimperialista, socialista, comunista -individual y colectiva- que tienden a potenciar el poder transformador de las nuevas rebeldías.