Por Narciso Isa Conde

En el periodo pos-tirano, Balaguer fue el primero en convertir, desde un liderazgo conservador, pero liderazgo al fin, una parte importante de los/as electores/as en clientes.

Precedido del fraude que lo impuso contra el liderazgo democrático y reformador de Juan Bosch, el trabajo sucio que le tocó emprender a Balaguer, con modalidad de terrorismo de Estado "made in usa", que tendía a erosionar su relativa popularidad, era compensado con aquellos sobrecitos, funditas, trampitas, trampotas, represión y compra militancias ajenas.

La perversión de la política vía corrupción gubernamental asociada a la subordinación al imperio, levantó tanto el vuelo que le dio al astuto heredero del Jefe la oportunidad y la fuerza para infectar y degradar a los dos partidos que fundó Juan Bosch: al PRD primero y al PLD después.

El PRD, a mediados de la década de los 70, comenzó a dejar de ser lo que fue hasta contaminarse mucho más de clientelismo, corrupción y entrega al supra-poder transnacional durante sus tres ejercicios de gobierno (1978-82, 1982-86 y 2000-2004). De ahí salió el PRM como herencia infectada de enfermedades parecidas.

El impoluto PLD tomó abiertamente esa pendiente tan pronto Bosch perdió facultades y entonces emprendió la ruta pantanosa mezclándose persistentemente con el balaguerismo corrupto y corruptor y plegándose al neoliberalismo pro-imperialista. Durante sus cinco gobiernos, desde su condición de partido-Estado-corporación, la estructura dirigencial del PLD se transformó en un monstruo de la perversidad política y de la política como negocio, ya en decadencia.

Algo parecido, pero más linealmente, hubo de producirse en la asociación de los grandes capitales criollos y transnacionales con la corrupción y las fechorías de Estado.

Danilo, desde la sombra, fue uno de los principales pilares en el arranque de esa perversión política en dimensiones inéditas en el periodo posterior a la intervención gringa del 65.

Leonel, con sus conceptualizaciones, no tardó en sobrepasar a Balaguer y a su propio Fuché... hasta tirarle encima el Estado para impedir que levantara cabeza presidenciable en el 2000.

Largo resultó el repliegue de Danilo, otra vez desde la sombra, hasta poder llegar fraudulentamente a la superficie del Palacio Nacional en el 2012 y volver en el 2016; emulando y sobrepasando con creces la obra de sus antecesores en cuanto a gansterización del poder.

· AQUELLAS SUCIEDADES TRAJERON ESTA PODREDUMBRE.

Con esos antecedentes, no es extraña la podredumbre de las primarias simultáneas admitida hasta por entidades del sistema llamadas a proteger apariencias, no así por CONEP, las cúpulas eclesiales y grandes medios asociados a la partidocracia corrompida del partidismo tradicional.

Mientras, los Trump y Pompeo ahora se muestran tímidos para opinar, posiblemente seguros de que ganan como quiera; pues como Gonzalo es el producto reciclado de Danilo, y Margarita de Danilo y de Leonel, resultan ser la sangre nueva y nuevos rostros para un cambio que no cambia el sistema instalado, que habrá de seguir generando los beneficios de la corrupción estatal y privada, del entreguismo y recolonización, con menos presión en lo inmediato, en vista del repliegue de Danilo y el posible descarte o reducción de Leonel.

Es cuestión de descomprimir la olla, piensan los jefes colonialistas de ultramar, aunque posiblemente sea tarde para ablandar habichuela con este nivel de descomposición.

Para eso también le sirve, posiblemente con menos riesgos, la opción PRM-Abinader, alimentada por la ruptura Danilo-Leonel y el espíritu de venganza de este último (ya sea con su propio rostro o delegando en Margarita).

Porque Abinader es la continuación para peor de la degradación del perredeismo histórico y de la suma de Guzmán, Jorge Blanco e Hipólito; no por maldad personal, sino por los intereses de la partidocracia y los negocios que representa.

No hay de otra: al cambio para que nada cambie hay que oponerle la democracia de calle por el cambio radical con constituyente. Solo así, sin poner plazos desesperados, puede lograrse algo distinto a más de lo mismo.