EN PRIMERA FILA.

PERDIDA DE TALENTOS

Mario Rivadulla

Un excelente y revelador reportaje de la destacada periodista de investigación Minerva Isa que aparece en la edición de este día del matutino Hoy pone al desnudo uno de los más graves problemas que confronta el país, que por lo general pasa desapercibido, no forma parte de la temática en los medios de comunicación, ni es mencionada en la agenda de los partidos políticos ni en el discurso de los aspirantes a cargos electivos. Se trata de la pérdida de talentos.

Cada año, cientos, quizás miles, habría que cuantificar la cantidad, de profesionales de altísima competencia emigran en busca de mejores oportunidades de empleo y de futuro en el extranjero. Muchos ya van contratados; otros lo hacen con la confianza de que los conocimientos que poseen les abrirán las puertas a condiciones de vida que no encuentran en el país.

No pocos poseen doctorados y maestrías, unos adquiridos en el país y otros en el exterior. Algunos lo han logrado con altas calificaciones y honores. En algunos casos sus estudios aquí y en el extranjero han corrido por cuenta del Estado que les ha provisto de becas, lo que representa para este una inversión fallida y una fuerte pérdida económica. En otros ha sido el fruto de aportes y desvelos familiares.

No todos son universitarios pero no por ello menos valiosos. No han cursado estudios superiores, pero se han graduado de técnicos con alto nivel de competencia, y en el contingente de emigrantes figuran también obreros capacitados. Son todos recursos humanos de calidad que pierde el país, en la mayoría de los casos de manera definitiva. Al presente somos uno de los países del continente que sufrimos mayor fuga de cerebros.

No hace muchos días, en la celebración del aniversario de la fundación de la Asociación de Industrias de la República Dominicana, su presidente Celso Juan Marranzini, al pronunciar el discurso conmemorativo llamó nuevamente la atención sobre los retos que depara al país la llamada Cuarta Revolución Industrial. La misma está llamada a producir profundas transformaciones tanto en los métodos de producción como en el nivel de capacitación de los recursos humanos que habrá de requerir.

Uno de los factores asociados al fenómeno de la pérdida de talentos que señalamos ha sido la falta de coordinación entre la cátedra universitaria y las necesidades de nuestro mercado laboral. Invertimos en graduar profesionales que encuentran el mercado laboral saturado o cuyos conocimientos no hallan espacio en nuestra economía, y a los cuales no les queda otro recurso de emigrar, y por el contrario carecemos a veces de los profesionales y técnicos nativo que requiere el desarrollo del país y que tenemos que contratar en el extranjero.

Un absurdo y un contrasentido que debemos superar para no seguir derrochando recursos costeando carreras profesionales sin oportunidad de aplicación en el país en beneficio de naciones ricas y poderosas, en tanto dejamos de promover y estimular el estudio de las que en cambio demanda nuestra economía y que disponen de espacio en nuestro mercado laboral que cada vez demandará profesionales, técnicos y trabajadores de mayor calificación.