A Pleno Sol

¡Crisis política!

Por Manuel Hernández Villeta

Las fallidas elecciones municipales, lanzan al país a una gran crisis política. Solo será posible salir de este laberinto mediante un gran consenso nacional de todas las fuerzas políticas. Sin esa alianza, entraremos a tierra enjabonada, donde el futuro luce en nebulosa.

La Constitución de la República no plantea soluciones a la crisis. Lo único que dice sobre las elecciones municipales es que se deben celebrar el tercer domingo de febrero, y que los ganadores deben ser juramentos el 24 de abril. Fuera de ahí, solo la concertación permitirá lograr salidas.

No puede en forma administrativa y unilateral la Junta Central Electoral fijar fecha de las nuevas elecciones. Hacerlo entraría en el terreno de la ilegalidad, y podría ser llevada al Tribunal Constitucional para su conocimiento final.

La única solución a la presente crisis, es que haya una consenso entre todos los sectores políticos y empresarios, para encontrar una acción colectiva, que podría llevar a una modificación constitucional. Aunque se podría aceptar una nueva fecha de elecciones por la vía administrativa.

Es la primera vez en la historia dominicana donde se suspende un proceso electoral. En consecuencia no hay jurisprudencia ni historial en ese sentido. La solución no la puede aportar hoy la JCE, sino la colectividad política y empresarial.

Lo ideal para evitar mayores fracturas es que el próximo proceso lo dirijan los actuales miembros de la JCE. Obligar a que renuncien los jueces electorales, lanzaría al país al vacío, buscando fórmulas que modificarían el mapa político nacional.

Pero en la cartilla de los partidos políticos esta la renuncia de los jueces electorales. Habría que ver bajo que labor de entendimiento los partidos políticos podrían designar a los nuevos jueces electorales y sus suplentes. Para los empresarios la destitución de los jueces actuales no es solución.

Si en algo actuaron con corrección los jueces electorales, fue en la suspensión del proceso. Mantener las irregularidades en las votaciones y llegar al final del proceso, podría haber provocado un rompimiento institucional mayor en el conteo de los votos.

Aparte de la crisis institucional, también hay un choque económico. Hay que buscar los recursos económicos para imprimir las boletas correspondientes a ocho millones de electores, y todo lo que se necesita para montar un nuevo torneo. Esto irremediablemente llevaría al país a una crisis económica, que veremos en la praxis si es salvable.

Para que se celebren nuevas elecciones, tiene que haber consenso de todos los sectores políticos; determinar cuáles fueron las irregularidades que se cometieron en el procesos, y aplicar sanciones a los que podrían ser responsables materiales e intelectuales.

Sin consenso, vamos camino de abrir las puertas del infierno. La crisis tiene que ser desmantelada ahora, o correr el riesgo de que la lava que expulse el volcán en erupción nos queme a todos. ¡Ay!, se me acabó la tinta.