A Pleno Sol

Los desempleados

Por Manuel Hernández Villeta

De acuerdo con las estadísticas del ministerio de Trabajo un promedio de más de 20 mil personas han perdido su trabajo diariamente, desde que se puso la actual cuarentena por el coronavirus. En total los estimados indican que más de 300 mil personas quedaron cesanteadas.

No todos están en el aire. Algunas empresas le han dado vacaciones garantizadas para el retorno al trabajo con disfrute de salarios, y otras sencillamente les garantizan el trabajo pero sin disfrute de salarios.

Las medidas de protección tomadas por el gobierno para beneficiar a los ahora virtualmente desempleados, es una necesaria medida de corte social, que también debe ser apoyada resueltamente por el sector empresarial.

Es una crisis que no tiene solución. Es prácticamente imposible que esos parados, que alcanzarían a más de 300 mil, puedan volver a la normalidad de su trabajo. Centenares se van a quedar en las calles.

Habrá una reingeniería del área empresarial, que primero tendrá que recuperarse de sus grandes pérdidas, y luego pensar en designar a todos sus empleados. Además, el trabajo on-line es un experimento que fuera de la crisis aumentará la contratación informal de personal.

En pocas palabras, tocará al próximo gobierno hacer frente a una escalada sin precedente de desempleados, con una economía en crisis. El sector informal logrará sobrevivir con su política del día a día, mientras que los desempleados y vagos tradicionales subsistirán.

Los que van a estar contra la pared son los empleados formales. Nadie les garantiza el retorno a sus empresas. Es difícil que cuando pase la crisis se inicie un amplio programa de creación de nuevos empleos.

Pero hay que ser optimistas. Las grandes naciones avanzan en medio de los infortunios. Lo que se tiene que fortalecer es la unidad nacional, y sobre todo que vayan de manos unidas el gobierno, los empresarios, el liderazgo político, religioso y comunitario.

No hay que doblar las rodillas. Tenemos que levantar la frente con optimismo. Hay que pensar que vendrá un futuro mejor. La hora es difícil y dolorosa, pero la luz de la esperanza volverá a brilla en toda su magnitud,

Ahora es la guerra por la sobre vivencia. Se triunfará sobre el virus, poco importa que no se sepa quién o quienes se van a quedar en el camino. Pero saldremos adelante con el esfuerzo de todo. Adelante que el tiempo aguanta la lucha. ¡Ay!, se me acabó la tinta.