A Pleno Sol

Año escolar en enero

Por Manuel Hernández Villeta.

El inicio del año escolar tiene que ser consensuado. Ahora mismo no hay condiciones para que reabran las escuelas. La apertura escolar sería un salto al vacío y un hecho que podría coadyuvar a disparar la pandemia.

Hay una realidad y es que en la enseñanza está el futuro del país, pero ese porvenir se escribe ahora, y si se abren las aulas, los efectos colaterales negativos serían indetenible.

Nuestra recomendación es que el año escolar se inicie en el mes de enero del año 2021. En el período que va desde agosto a enero se puede hacer una evaluación de cómo va la pandemia, y si continúan sus estragos en el país.

Plantear en estos momentos el inicio del año escolar en agosto, cuando cada día los afectados pasan de mil, es un contrasentido y una falta de visión. Sencillamente no hay condiciones para ponerse los uniformes.

La decisión sobre el inicio del año escolar debe ser una acción que envuelva a todos. No se olvide que hay un desbalance entre las facilidades que tiene el sector público y los colegios de élite.

La modalidad de enseñanza por internet solo está disponible en el país para las familias de clase media alta hacia arriba. Para la gran mayoría, son incosteables los gastos extras que ello conlleva, desde un internet de alta velocidad, energía eléctrica constante y una computadora por niño.

Ni los maestros del ministerio público tienen a su disposición la tecnología ni los recursos para dar clases por internet. Ahora mismo eso solo lo pueden garantizar los colegios de élite, y entre las universidades solo dos o tres pueden dar esas facilidades.

Además, la mayoría de los maestros no están adiestrados en ofrecer clases por internet, no presencial. Ello conlleva un entrenamiento especial que no se puede hacer a la carrera, para tapar un parcho. Sencillamente no hay condiciones para el venidero año lectivo en agosto.

Pasa lo mismo con las aulas universitarias. No hay condiciones para la reapertura. Es imposible mantener el distanciamiento social y las medidas sanitarias, entre estudiantes que siempre pecan de indisciplinados.

En agosto se tienen que terminar las vacaciones para los maestros. Hay que darles cursillos sobre las clases no presenciales, prepararlos para el caso de que en enero todavía imperen las condiciones de extrema seguridad sanitaria por la pandemia.

En este difícil momento en que vivimos los dominicanos no se pueden dar pasos sin planificación, y el inicio del año escolar en agosto sería poco más que una falta de tacto. El futuro es de los niños de hoy, pero si precipitamos su integración a una sociedad diezmada, los llevaremos al sacrificio. ¡Ay!, se me acabó la tinta..