Hablemos de pelota

Por: Boris Luis Cabrera Acosta

En este artículo: Béisbol, Coronavirus, COVID-19, Cuba, Deportes, Salud, SARS-CoV-2, Serie Nacional de Béisbol, Virus

11 mayo 2020 | 1

Foto: Boris Luis Cabrera

Continúa la pandemia del siglo haciendo estragos en el mundo, replegándonos hacia nuestras casas, desviando el flujo normal de nuestras acciones diarias y por supuesto, paralizando la mayoría de los eventos deportivos en el planeta, incluyendo nuestro pasatiempo favorito: el béisbol.

Esta semana la curva de contagios en Cuba ha ido en franca caída y ya los aficionados a los deportes, en especial los que ven a la llamada "pelota" como una fuente inagotable de oxígeno para sus vidas, comienzan a frotarse las manos, a desenterrar rivalidades y sueños truncos, y a sentir otra vez esas cosquillas que los empuja sin remedio hacia los estadios.

Claro que aún falta mucho para volver a escuchar ese sonido seco del bate chocando las pelotas y para perdernos dentro de ese mundo maravilloso de jugadas increíbles y algarabías incontrolables, pero al menos ya han comenzado a encenderse tenues y caprichosas lucecitas por los rincones de nuestras dudas.

La Comisión Nacional de Béisbol ha marcado en el calendario el día 31 de julio como posible fecha donde acabarán nuestras angustias beisboleras, aunque eso dependerá de otros factores donde nuestra propia disciplina social y el comportamiento que tengamos en nuestro entorno tendrán un gran protagonismo.

Más allá de ese supuesto límite, los atletas necesitarán un lapso de cuatro a seis semanas para entrenar y alcanzar una forma deportiva que le permita vencer los desafíos de una Serie Nacional, de la cual, por razones lógicas, aún se desconoce su estructura y la cantidad de partidos a celebrar.

Solo dos ligas en el mundo han dado la voz de "Play ball" bajo ciertas restricciones. Se trata de la KBO coreana donde los cubanos Odrisamer Despaigne y José Miguel Fernández han arrancado con excelentes actuaciones y la CPBL de Taiwán, donde el lanzador Ariel Miranda está haciendo historia con cuatro salidas de lujo.

En Cuba, como en las otras ligas más importantes del mundo, la espera ha sido tediosa y a veces desesperante, pero este "tiempo muerto" lo han sabido aprovechar al máximo tanto aficionados y periodistas, como los técnicos que mueven los hilos de este deporte en nuestro país.

Múltiples selecciones de los mejores peloteros de todos los tiempos han inundado las redes sociales en estos días de confinamiento necesario. Comparaciones, estadísticas, homenajes a glorias deportivas, y juegos clásicos, se han desempolvado de los archivos para bien de un deporte que se alimenta de números e historia.

Las nuevas generaciones han recibido un guiño y han tenido la oportunidad de conocer aquellas viejas hazañas que hicieron del béisbol una parte intangible de nuestra cultura y de nuestra vida misma.

Por otra parte, la Comisión Nacional con Ernesto Reynoso a la cabeza, nunca había encontrado un mejor escenario para reorganizar ideas, limar detalles, reescribir reglamentos, y coser el saco roto donde caían siempre las opiniones de especialistas y aficionados.

Soy testigo que el nuevo comisionado o ha descansado ni un minuto y ha aprovechado estos meses para canalizar sus energías y sus conocimientos con el objetivo que tengamos la mejor Serie Nacional posible. Ejemplo de ello es la conformación de listados con los talentos provinciales con al ánimo de crear el llamado Centro de entrenamiento 2020-2024 para darles seguimiento a esas jóvenes figuras, un paso necesario para crear bases sólidas que sostengan el peso de nuestro deporte nacional.

Nuestra misión ahora es seguir hablando de pelota desde casa, continuar avivando esa llama beisbolera en este mundo virtual donde habitamos para mantenernos cómodos y calientes. Saquemos las chamarretas de nuestros equipos favoritos para orearlas al sol mientras les contamos a nuestros hijos historias de épicos cuadrangulares y de epopeyas increíbles. Las gotas del tiempo caen lentas sobre los terrenos vacíos en un ritmo perfecto con el silencio de los graderíos, pero esa imagen triste no perdurará mucho más. Nos vemos en el estadio.