LA HABANA, 21 may (Xinhua) -- Altos representantes de los países miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) ratificaron este martes, durante la clausura del XVIII Consejo Político de la alianza, la determinación de sus gobiernos de defender la paz e integración frente a la "agresiva escalada" de Estados Unidos contra la unidad continental.

En el cierre del evento, que contó con la presencia del presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, el canciller anfitrión, Bruno Rodríguez, dio lectura a la Declaración Final del encuentro. "Renovamos el compromiso con la concertación política, la cooperación, integración y la defensa de la unidad frente a la injerencia y dominación política y económica", insistió el titular de exteriores.

El Consejo Político de la ALBA sirvió para que diez naciones miembros, los observadores e invitados especiales, reiteraran su postura a favor de la estabilidad y seguridad regionales.

El documento leído por el canciller cubano consta de 22 puntos, mediante los cuales el organismo hace explícita su preocupación ante las crecientes amenazas de la administración de Donald Trump de una eventual intervención militar en Venezuela y las constantes acciones coercitivas unilaterales que utiliza contra Caracas, La Habana y Managua.

En tal sentido, Rodríguez rechazó la "conducta injerencista" del gobierno de Estados Unidos que con esta política "atenta" contra la soberanía, la libre determinación y el orden constitucional de esas naciones.

De igual forma el canciller cubano exhortó a respaldar las iniciativas de diálogo político que se desarrollan actualmente entre los gobiernos legítimos y sectores opositores de Nicaragua y Venezuela.

Sobre este último país llamó a impulsar el "Mecanismo de Montevideo" integrado por México, Bolivia, Uruguay y la Comunidad del Caribe (Caricom).

El mismo "busca preservar la paz en Venezuela, basada en los principios de no intervención en los asuntos internos, la igualdad soberana de los estados y la solución pacífica de controversias", indicó Rodríguez.

La declaración insistió además en la necesidad de afianzar la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) como organismo de concertación política regional, establecido en la "estricta observancia y defensa de los principios del Derecho Internacional".

Durante las sesiones de trabajo de la reunión, el secretario ejecutivo del bloque, David Choquehuanca, convocó a luchar por la integración del continente. Llamó a la concreción de un movimiento cohesionado donde todos los gobiernos, cualquiera que sea su orientación ideológica, se sumen a los esfuerzos por desterrar el individualismo y "levantarse con identidad propia" para oponerse a "la geopolítica de saqueo e intervencionismo" de Estados Unidos.

Igualmente el canciller de Bolivia, Diego Pary, apuntó que existe un contexto regional complejo en el que predominan los "ataques reales" a los países progresistas.

"En este escenario el multilateralismo y el Derecho Internacional están amenazados, y es una tarea defenderlos porque solamente así tendremos la posibilidad de trabajar en la igualdad", consideró.

Por su parte el ministro nicaragüense para Políticas Nacionales, Paul Oquist, abogó por la adopción de posiciones comunes para frenar el "autoritarismo de Washington a la hora de imponer por la fuerza modelos políticos, sociales y económicos a su conveniencia, los cuales conducen al neoliberalismo".

En su intervención, Oquist insistió en la necesidad de permanecer unidos y evitar cualquier tipo de agresión militar contra los países soberanos de la región.

Del mismo modo, el canciller de El Salvador, Carlos Castaneda, subrayó la importancia del ALBA para los destinos de América Latina y el Caribe y manifestó su confianza en que la unidad y solidaridad de las fuerzas progresistas permitirá superar con éxito la actual coyuntura.

"Estamos convencidos de que la región tiene en sus manos los instrumentos y herramientas necesarias para superar los retos y desterrar por siempre el uso de la fuerza y la intención de intervenir en los asuntos internos de los Estados", sentenció.

A su vez, el representante de Suriname, Marciano Edgar, afirmó que su país, como observador del ALBA, está convencido de que este mecanismo de cooperación seguirá siendo un instrumento en la consecución de los objetivos de desarrollo, paz e integración de los pueblos.

"Nos unen compromisos comunes y estamos vinculados por preocupaciones compartidas. No podemos permitir que el mundo dependa de decisiones unilaterales, y menos de un gobierno al que no le importa las necesidades del pueblo", recalcó.

La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América fue creada en 2004 como una alternativa frente al Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA), propuesta por Estados Unidos.

Actualmente la integran Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Dominica, Antigua y Barbuda, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, Granada y San Cristóbal y Nieves.

En diciembre último, La Habana también acogió la XVI Cumbre del ALBA, en cuya Declaración Final se abogó por la concertación política, la integración y el multilateralismo y quedó explícito el repudio al intervencionismo y las acciones injerencistas de Estados Unidos.