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BEIJING, 21 sep (Xinhua) -- Científicos chinos han revelado la historia evolutiva de los árboles de ginkgo, lo que facilitará la conservación y el cultivo de la planta.

El ginkgo se originó hace más de 240 millones de años. A pesar de los cambios climáticos globales y las actividades humanas, el árbol ha sobrevivido, y hoy es ampliamente cultivado en todo el mundo.

Los fósiles vivos proporcionan excelentes oportunidades para estudiar cuestiones evolutivas relacionadas con la extinción, la competencia y la adaptación. El ginkgo es una de las plantas vivas más antiguas y un ejemplo fascinante de cómo la gente ha salvado a una especie de la extinción y ayudado en su resurgimiento.

Científicos del Instituto de Botánica subordinado a la Academia China de Ciencias, la Universidad de Zhejiang y el Instituto de Genómica BGI con sede en Shenzhen (provincia de Guangdong, sur), re-secuenciaron 545 genomas de árboles de ginkgo muestreados de 51 poblaciones en todo el mundo. Los expertos identificaron tres "refugios" que ayudaron a salvar al ginkgo de la extinción en China y detectaron múltiples ciclos de expansión y reducción de la población.

Los científicos caracterizaron los principales cambios climáticos que han dado forma a la distribución geográfica del ginkgo. Utilizando la exploración de todo el genoma, identificaron los genes y el metabolismo relacionados con la adaptación de los árboles a diferentes ambientes. Estas investigaciones sentaron una base importante para estudios adicionales sobre el mecanismo potencial de supervivencia y resiliencia del ginkgo.

La investigación también muestra que algunas poblaciones silvestres de ginkgos están siendo afectadas por las actividades humanas y necesitan más protección.

Además de proporcionar un marco evolutivo integral para la investigación y conservación del ginkgo, el estudio proporciona ejemplos para la investigación y protección de otras especies de "fósiles vivientes", las cuales podrían revelar aún más secretos de la adaptación y extinción.

La investigación fue publicada en línea el viernes en la revista Nature Communications.