EL MIRADOR

Esto es para impresionarse

Los asesores del candidato presidencial del PRD y sus aliados mediáticos, están en sesión permanente, pues su estrategia no produce  los resultados esperados. Sienten que contrariamente estimula el rechazo colectivo. Se plantearon provocar un desorden de precios y desabastecimiento para provocar alzas desmedidas que hicieran recordar los peores días de la desastrosa gestión del Gobierno del PRD-PPH (2000-2004) El Gobierno le salió al frente para evitar distorsiones, y los anuncios de los supermercados indican que la situación está  controlada y que los precios reflejan el comportamiento del mercado. Los asesores del candidato presidencial del PRD y sus voceros mediáticos se plantearon como meta que la carne de pollo recobrara el precio de 45 pesos la libra como en 2003, que el arroz se vendiera a 27 y los plátanos a 14 pesos, como lo dice una cuña que mantienen en la radio.

Erraron en el tiro. Las amas de casa dicen en los supermercados que digan lo que digan no las confundirán, pues nadie que escapa del Diablo, quiere verlo de nuevo. A pesar del rechazo que ha provocado el juego sucio del senador pollero y los asesores que se plantearon crear una situación difícil en el país, los voceros mediáticos insisten en desinformar y lamentarse porque el Gobierno ha frustrado su plan. Algunos piensan que todavía es posible bajar a Leonel provocando alzas de precios de productos de la canasta básica.

Es decir, que las acciones macabras siguen. Dicen que tienen los voceros y los medios de comunicación para colocar las versiones que benefician sus intereses.

Leonel en La Vega

Cuentan que algunos dirigentes del PRD, y asesores mediáticos del candidato presidencial perredeista, Miguel Vargas Maldonado, sintieron alegría cuando recibieron la primera información de un tornado en La Vega. Al poco tiempo llegaron nuevas llamadas con malas noticias para los alegres: el fenómeno natural, además de La Vega, afectó a varias poblaciones del país y el presidente Leonel Fernández se encontraba en La Vega, dirigiendo el plan de recuperación. Ellos desearon que el tornado afectara a Leonel con una tragedia en la ciudad olímpica, es decir, desearon males para los veganos.  Que no pasara lo peor potenció su lamento.  Desearon que ocurriera en el momento en que se desarrollaría la concentración política que encabezaría el candidato presidencial del PLD. Un dirigente del PRD reveló a El Mirador que hay uno de los asesores que se lamenta de la suerte que atribuye a Leonel. El mismo informante admitió que un negociante no puede esperar  como Leonel que es un hombre de servicio. A su juicio, es necesario tener capacidad de pensamiento para entender el círculo del candidato presidencial del PRD, Miguel Vargas Maldonado. Ahora bien, nadie puede negar que sus deseos ponen al descubierto el  nivel de insensibilidad de los asesores del candidato presidencial del PRD. Son mentes extrañas. ¿A quién se le ocurre desear que ocurra una desgracia para que afecte el adversario político?

Leonel en el centro

En La Vega, hasta los adversarios recibieron con beneplácito las decisiones del presidente Leonel Fernández para recuperar la normalidad en la ciudad. Y ven como un ejemplo a imitar que tan pronto ocurrió el tornado suspendió las actividades del PLD para que sus miembros se concentraran en la asistencia que requería La Vega.  El Gobierno se movilizó con rapidez como en los días de la tormenta Noel y la tormenta Olga. Un anciano que observaba los daños expresó que lo ocurrido es lamentable, “pero el Gobierno de Leonel va a solucionar los daños, poique lo ha hecho otras veces en otros lugares”.

Caras, teclas y voces duras

Los dominicanos y dominicanas que siguen el proceso electoral con una vista crítica, a esta hora no tienen la menor duda de que vivimos un período histórico.  Sobresalen los parciales  de los medios de comunicación que se autoproclaman  como  imparciales a pesar de que su pasión los invalidas hasta para ser  capaces de  ofrecer una información con objetividad. Pretenden, a pesar de que es misión imposible, sepultar los antecedentes históricos y sustentar criterios  en mentiras que los retratan como miserables de la opinión pública.  Su irrespeto a la colectividad nacional llega al extremo de negar una información sustentada en la verdad. Una versión que se corresponda con la verdad es cosa extraña. Tiene que ser la  suya, la  preconcebida. Tienen el descaro de expresar sus conclusiones interesadas y hasta citar fuera de contexto las  que no son de su agrado, pues se consideran por encima de una audiencia que subestiman. Para bien del país, los que leen los medios de comunicación impresos, ven televisión, escuchan radio, y siguen los medios digitales, todos conocen las mañas de “los maestros de la objetividad”. Un grupo de opinantes que defienden ideas políticas y económicas sufridas por el país, no cambia una realidad. Su ejercicio deja ver su fin, sobretodo porque que hoy pretenden hacer olvidar la desastrosa gestión del Gobierno del PRD-PPH (2000-2004) que encabezó el presidente Hipólito Mejía.

No recuerdan que millón y medio de dominicanos y dominicanas cayeron en la pobreza. No recuerdan que más de 500 mil perdieron sus empleos por quiebra o reducción de nóminas en las empresas donde laboraban. No recuerdan que la libertad de expresión se vio en peligro. Tampoco la intimidación contra periodistas. Menos recuerdan el contingente militar que fue puesto en movimiento para detener al  periodista Marino Zapete por decir lo que no era del agrado del Gobierno del PRD-PPH. Afortunadamente, está viva la memoria nacional. 

Son insensibles

Los maestros de la objetividad llevan a Leonel Fernández en su mente. Todo lo peor se lo atribuyen a pesar de que están conscientes de que mienten. No quieren reconocer que del 16 de agosto de 2004 a la fecha el país ha vivido un proceso de recuperación de manera sostenida. Se han creado más de 400 mil nuevos empleos y un crecimiento promedio de la economía por encima del 8%. Bajó la inflación y ha mantenido la  en un digito por las acertadas políticas monetaria y fiscal que ha aplicado. Los maestros de la objetividad quieren que el país olvide que cuando el PRD-PPH dejó el poder la inflación era de 57 por ciento. Los maestros de la objetividad quieren que no se diga  que 400 mil familias pobres han sido incluidas en el programa solidaridad, que en las provincias, como en el Distrito Nacional, se marcha hacia delante, porque el retroceso quedó atrás. No quieren que nadie diga que Leonel Fernández ha demostrado que un Gobierno puede lograr que una economía crezca en un estado de derecho que propenda a profundizar las bases que garanticen una administración del Estado con una visión incluyente. Afortunadamente la población recibe los beneficios y aprecia los esfuerzos del presidente Leonel Fernández en los sectores Económico, Salud y Educación, así como su política social.

Titulares para alimentar la memoria

Esto les suena a mal a “los maestros de la objetividad”. “! Nunca más! Altas Tasas de interés Nos llevaron a la Quiebra”. Listín Diario, 5 de febrero de 2004, “Informe del BC sitúa tasas de interés entre un 50 y 60%; Listín Diario, 2 de agosto de 2002, “El dinero se aleja cada vez más de manos de la gente”, Listín Diario, 28 de junio de 2003, “Alta tasa de interés afecta a empresarios e industriales”;  El Caribe 2 de mayo de 2003, “Los intereses de RD entre los más altos de Centroamérica”. Los titulares de 2002, 2003 y los primeros cuatro meses de 2004, recuerdan un período de crisis que empobreció a 1.5 millones de dominicanos y dominicanas, como dijo el presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP), Marino Ginebra, reseñado por el diario Hoy, del 23 de octubre de 2004, en los primeros tres años de la administración perredeista el país había perdido 400 mil empleos.  Recordar eso saca de quicio a los cuadros del PRD-PPH, y a “los maestros de la objetividad” que quieren borrar la historia. El PRD-PPH dañó la economía, pero su candidato  promete hacer un Gobierno de estabilidad y creador de empleos. Para bien del país el Gobierno del PRD-PPH  está en la mente de los dominicanos y dominicanas. ¿Quién olvida un período de sufrimientos?

Para la memoria

Los invitamos a releer el artículo del periodista Bienvenido Alvarez Vega, actual director del periódico Hoy, publicado el 28 de julio de 2004, en ese diario, con el título “Nadie pensó que terminaría así”. Una dama lectora de El Mirador dice que debe leerse en público  para que la gente piense en cuál sería el futuro de las promesas que ha hecho  el candidato presidencial del PRD, Miguel Vargas Maldonado, Secretario de Obras Públicas en el Gobierno del PRD-PPH, del presidente Hipólito Mejía (2000-2004) La mujer dice  que cuando escucha o lee las promesas de Miguel, piensa en el líder del PRD-PPH.  El contenido del artículo es el siguiente:

Nadie pensó que terminaría así

“No creo que dominicano alguno advirtiera que la administración del Presidente Hipólito Mejia terminara como está concluyendo este gobierno. Y no me refiero a los ya conocidos graves problemas de la economía y las finanzas. Tampoco al desmadre del valor del peso frente al dólar norteamericano, ni a la  inflación y mucho a la elevación de la deuda externa hasta nivel francamente acogotante. Me refiero a esta manera de vivir tan humillantes, tan degradante y tan vergonzosa en que se están desenvolviendo los millones de personas que habitan la República Dominicana.

La delincuencia ha crecido de una manera alarmante. Los robos grandes y pequeños, los actos de raterías, la invasión de tierras, la apropiación de bienes públicos, los ajustes de cuentas y los crímenes escandalosos han llenado de temor a las familias. Los ciudadanos y ciudadanas advierten una preocupante pasividad de parte de los responsables de cuidar y mantener el orden público.

Después esta pasividad es racionalizada con una explicación de pretendida factura sociológica que busca, no combatir la delincuencia, sino que se comprenda como una ley del progreso de la que no podemos escapar.

El estado de los hospitales públicos no podía ser peor. Nunca antes los centros de salud se habían visto tan huérfanos de regentes, tan precarios, tan incapacitados para responder a las necesidades mínimas de sus usuarios. Las publicaciones de prensa han sido sobremanera elocuentes. Dos y hasta tres pacientes en una cama, enfermos tirados en los pasillos de los hospitales, médicos haciendo partos con auxilio de linternas y velas, carencia de medicamentos y de materiales necesarios para la administración de salud. Algunos reportes periodísticos han dado cuenta del hecho insólito de que los pacientes que van al hospital de Villa Altagracia tienen que comprar combustible para la planta. En otros casos, los familiares de los enfermos han tenido que comprar los medicamentos, las jeringuillas y otros materiales para poder ser atendidos. No sólo porque la devaluación del peso  y la crisis eléctrica  han convertido en insignificantes las asignaciones presupuestarias para los hospitales, sino porque estas suelen llegar tarde, tan tarde que en ocasiones los hospitales pierden el crédito.

La crisis eléctrica no tiene parangón. Nunca antes los dominicanos habían sufrido tantos y tan largos apagones.

Nunca antes el Gobierno se había cruzado de brazos ante una cuestión tan grave y tan importante para la nación. La crisis eléctrica amenaza con arruinar negocios y empresas grandes, medianas y pequeñas. La economía informal, la mayor generadora de empleos, ha quedado en ruinas. Las plantas de emergencia están explotadas. Los gerentes de las empresas han agotado su presupuesto para comprar combustibles, mientras la desesperación y el nerviosismo se adueñan de los responsables de estos medios de producción. Pero estos gerentes no saben qué hacer, porque el Gobierno se ha sentado como un espectador más.

Era imposible creer que un gobierno dirigido por el agrónomo Hipólito Mejia terminaría en tal bancarrota. Se le consideraba con suficiente orgullo personal, profesional y regional como para que no permitiera que en sus manos ocurrieran estas cosas. Ni mucho menos que hablara de ficciones.

Porque ahora el ciudadano Presidente de la República ha dicho que la crisis hospitalaria es una ficción. También dijo recientemente que la escasez de combustible- otra calamidad- es una ficción.

Nadie hubiera creído que después de cuatro años de gobierno del agrónomo Mejia los hospitales terminarían convertidos en “almacenes de enfermos”. Y no basta que se mencione a Herrera, al Marcelino Vélez, porque ante cientos de hospitales, clínicas y policlínicas, uno no basta.

Tampoco era posible creer que el hombre que más critico el nuevo sistema eléctrico iba a permitir que en sus manos empeorara. Porque su actitud prejuiciada lo inhabilitó para superar los problemas que el esquema tenia.

Entonces, los Acuerdos de  Madrid y Washington fueron un fracaso; la renegociación de los contratos con los IPPs fue otro fracaso; la recompra de las Edes españolas no sólo constituyó un fracaso, sino que fue necesario que el FMI demostrara el engaño técnico que se quería legitimar. En síntesis, la política eléctrica fracasó.

Pero nadie pensó que se gobierno, presidido por el agrónomo Hipólito Mejía, terminara como está terminando”.