Por Manuel Hernández Villeta

El pan, el plátano y el agua potable pueden definir los resultados de las próximas elecciones generales. En Francia ocurrió una revolución cuando escaseó el pan. En América Latina, los aumentos en productos de primera necesidad provocaron pobladas y muertes a granel.

En la República Dominicana las masas se lanzaron a las calles cuando fueron reajustados los precios de los artículos de primera necesidad. El 23, 24 y 25 de abril de 1984 se produjo una explosión social que fue parada con la utilización indiscriminada de la fuerza.

Lo más sensible para la población es a como se valoran los comestibles, las medicinas y el alquiler de las viviendas y el pasaje en carros y guaguas públicos. Aumentos desproporcionados en estos renglones crean focos de protestas.

El pan, el plátano y el agua embotellada subieron de precios en los pasados días. Se torna necesario que se haga una evaluación real de su valor, para hacerlos asequibles a las grandes masas. Pobres y ricos consumen a diario pan y plátanos, pero a los más necesitados son los que sufren cuando se les aumenta el precio.

En las venideras elecciones, aunque luzca que están muy lejos, los precios de la hoya popular van a fijar una parte importante de la popularidad y de los votos. Con el dólar sometiendo el peso a una constante devaluación, los artículos obligatoriamente tendrán que seguir subiendo. No se olvide que la materia prima del pan, la harina, se tiene que adquirir en dólares, y los insumos del plátano también.

Pongo de ejemplo el pan y el plátano por ser el desayuno o la cena básica de los dominicanos. Esto se puede extender a otros renglones de la vida nacional. Por ejemplo las medicinas, y un artículo de gran necesidad como el agua purificada. A nadie se le ocurriría tomar el líquido directamente de las cañerías.

Ahora mismo no hay un organismo con la fuerza suficiente para detener el agiotismo y la especulación. El mercado está a la oferta y la demanda. Es el vaivén del mercado que establece los precios de venta al mercado.

Siempre he dicho que fue un error eliminar el control de precios. Cierto que se tornó en un nido que servía para las ambiciones y el picoteo de muchos, pero también habían inspectores serios y responsables.

Pero con las elecciones del próximo año se acercan, es necesario que sin importar si se está en el gobierno o en la oposición, se tenga bien en cuenta que, el desbordamiento del alto costo de la vida podría ser lo primero a tomar en cuenta al momento de depositar el voto. ¡Ay!, se me acabó la tinta.