Por Manuel Hernández Villeta

La violencia en las escuelas dominicanas es preocupante. Falta el sistema, falla el hogar, y al parecer no hay una política dirigida a mejorar la convivencia en los centros educativos.

La escuela pública tiene que ser centro de armonía y de preparar las nuevas generaciones en base a un mensaje de paz y solidaridad. Cuando pelean dos niños de diez años y uno resulta muerto, el sistema colapsa.

No es un hecho aislado. En los últimos meses han ocurrido acciones de violencia en los planteles, con muertes y lesionados y eso indica que hay fragilidades en el mensaje hogareño de pregonar la buena convivencia.

Estamos viviendo en una época de violencia, de violaciones de derechos colectivos e individuales, de series de televisión donde se vende el mensaje de sangre. Los muñequitos de los niños exudan la violencia en cada momento, lo que es preocupante de cara a las nuevas generaciones.

No puede ocurrir, bajo ninguna circunstancia, un hecho de violencia dentro de un plantel escolar. Cuando eso ocurre todos son culpables. Los padres, los maestros, el ministerio y hasta la iglesia a que pertenece.

Hay que reforzar el trabajo de los psicólogos en las escuelas. Los profesores tienen que hacer informes del comportamiento de los niños, sobre todo cuando son violentos o se presentan inadaptados.

No es expulsarlos, sino someterlos a las terapias que sean necesarias. Aplicar la psicología infantil. Se tiene que tomar en cuenta que casi todos los hechos de violencia, donde han ocurrido muertes, son escenificados por chicos o chicas menores de quince años.

Pero también hay otra violencia inter-escolar, donde no se fomenta el compañerismo que va a durar de por vida, sino la ira mal conducida y mal tratada. Que se haga una gran concertación para salvar a las escuelas de la violencia. Que se integre a los padres, los profesores, las juntas de vecinas y toda la comunidad.

Ya hay suficiente violencia en las calles, robos, atracos, que no pueden ser detenidos. Son un reflejo de una sociedad enturbiada. Hay que sacar a la violencia de los barrios populares y de las zonas residenciales. La violencia domestica tiene que ser erradicada.

Hay que salvar a la sociedad de hoy y a las futuras generaciones, por lo que la ola de violencia de las escuelas tiene que ser sacada a como dé lugar. Hay que redoblar los esfuerzos para mantener la paz en las escuelas, que es el futuro del país. ¡Ay!, se me acabo la tinta.