EN PRIMERA FILA

EL VOTO AUTOMATIZADO

Mario Rivadulla

El presidente de la Junta Central Electoral, doctor Julio César Castaños Guzmán, acaba de declarar que las elecciones del próximo año se

realizarían utilizando el sistema automatizado empleado en las recientes Primarias del PRM y el PLD, solo en caso de contar con el

consenso de los partidos políticos. En caso contrario, se volvería al antiguo sistema tradicional del conteo manual.

Pero bajo una óptica al margen de pasiones e interpretaciones

subjetivas, cabe plantearse si realmente existe alguna razón comprobada

y confirmada que permita arrojar dudas sobre la confiabilidad del

sistema. ¿Hay alguna prueba real que lo sustente al punto de desistir de

su empleo? ¿No funcionó acaso con un muy elevado nivel de eficiencia en

las pasadas Primarias cuyos resultados luego se comprobaron en total

coincidencia con los del conteo manual?

Si algunos electores mostraron desconcierto o dificultad para emitir su

voto, fueron escasos y casos prontamente resueltos a través de la

asistencia que recibieron y que les permitió elegir a los candidatos de su

preferencia sin mayor dificultad. Una situación que cada vez resultará

menos frecuente en la medida en que los electores le cojan el piso al

novedoso sistema.

Por otra parte, ¿fue la implementación del sistema automatizado una

medida improvisada o impuesta a capricho por la Junta? ¿Acaso no se

contó previamente con el consenso de los distintos partidos, después de

haber asistido a las pruebas a que fueron sometidos los equipos?

Está pendiente de llevarse a cabo la auditoría forense del sistema y los

equipos a cargo de una firma internacional de reconocido prestigio. La

misma será escogida a través de un proceso de licitación, donde no solo

se tomará en cuenta para elegir ganador la que ofrezca un precio más

módico, sino la que presente mayores y mejores calificaciones en esta

clase de trabajo. Es de suponer que se dispondrá de tiempo suficiente de

aquí a mayo, cuando se celebrarán las elecciones municipales, para

hacer el trabajo y rendir un informe concluyente.

Lo sensato por consiguiente es esperar a ese momento para exponer

cualquier duda u objeción al empleo del sistema automatizado, si como

resultado de esa auditoría se detectan errores, fisuras de seguridad o

surja cualquier otro elemento que pongan bajo cuestionamiento su

empleo seguro.

Lo contrario es arrojar dudas anticipadas e injustificadas sin ninguna razón sobre el sistema del voto automatizado, la transparencia de las elecciones y la confiabilidad de la Junta Central Electoral y los magistrados que la componen, todos profesionales calificados, con una larga trayectoria de servicio público y privado, que han demostrado estar empeñados en organizar unos procesos comiciales ejemplares, ampliamente participativos y de resultados transparentes que contribuyan a fortalecer nuestra institucionalidad democrática, lo que en definitiva debe convertirse en interés y compromiso de todos.