Por Manuel Hernández Villeta

Preocupan los precios altos precios en productos de primera necesidad. Ahora el plátano lleva la mayor demanda. Una unidad llega a costar hasta 30 pesos en los colmados y mercados, y en los supermercados se vende por libras.

No hay una clara explicación sobre los aumentos en los precios del plátano, que es un producto de alto consumo para toda la población. Pasa lo mismo con el pan. Se han experimentados aumentos escalonados en este artículo.

Ya desde hace meses la leche y sus derivados, especialmente el queso fue aumentado sin dar mayores explicaciones. Da la impresión de que esos aumentos son a la libre del mercado, sin que haya una autoridad consultada.

Estamos en un mercado de libre oferta, pero ello no quiere decir que se olvide al consumidor. La primera protección tiene que ser para los consumidores. La población, de arriba, del medio y la de abajo, tiene que ser protegida por las autoridades.

Esa protección se da, pero la especulación y el agiotismo tienen muchas caras. La vigilancia y las sanciones tienen que ser permanentes. Hay que exigir para que en cada aumento de precio, se den explicaciones sobre los reales costos de producción.

Sin tener que poner inconvenientes al desarrollo de la libre empresa, si se deben establecer reglas de juego claras. Que la especulación sea sometida a control. El dominicano de a pie tiene hoy como su principal inquietud lograr la comida del día. Trabaja para ese plato, que tampoco es muy condimentado y vitaminado, sino que sirve para llenar el estómago.

El Ministerio de Agricultura tiene que realizar una amplia investigación de porque rubros agropecuarios son aumentados de precios, sin que se haya hablado con claridad de que hay variaciones en los costos de producción.

Es una incógnita, y así lo dijo también el ministro de Agricultura, que en los colmados se venda el plátano hasta a 30 pesos la libra, pero en las calles, en guagüitas que precisamente llevan el sobrenombre de plataneras, el producto está a seis, siete, ocho y lo más nueve pesos.

Los aumentos de los precios de los productos no deben ser parte de temas y eslogan de la campaña política. Lo ideal es que se presenten soluciones y alternativas, que vayan a mejorar las condiciones de la población en general.

Estamos a un paso de las navidades y de la entrega del salario doble, y por algún medio hay que controlar el valor de la comida. Si es necesario se debe declarar un programa nacional de emergencia, para hacer frente a los aumentos en los precios de los productos de primera necesidad, y garantizar su red de distribución y evitar la falsa escasez. ¡Fuera la especulación!. ¡Ay!, se me acabó la tinta.