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A Pleno Sol

Mea culpa es necesario

Por Manuel Hernández Villeta

En ángulo importante de su última pastoral, los obispos de la iglesia católica tratan un tema de gran peso histórico y de reflexión. Es en torno al documento leído en los templos en el año 1960, cuando el régimen de Trujillo se comenzaba a resquebrajar, luego de la expedición del 14 de Junio del 1959 del Movimiento de Liberación Dominicana.

Los obispos destacan la Carta Pastoral de 1960, donde se dieron a conocer los crímenes de Trujillo y se tomó una línea de distancia y denuncia del régimen. Dicen que el documento irradió luz ante el sufrimiento impuesto por la tiranía que imperó por tres décadas. Cierto, esa Pastoral le dijo al pueblo dominicano lo sanguinario que era Trujillo, pero la iglesia no se hizo la auto-critica.

La cúpula católica fue durante esos treinta años el sostén ideológico y de confesionario del régimen. Su principal aliado. Es válido que los obispos destaquen el documento, pero también debieron darse golpes en el pecho por haber sido la iglesia una de las columnas de sostenimiento de Trujillo. Era y es necesario un Mea culpa. La iglesia tiene que enfrentar su pasado.

En otro orden, el derecho inalienable a la vida es tratado por los obispos en su Pastoral del Día de la Altagracia. Fueron pequeños enunciados, porque trataron muchos temas de segundo orden, luego de abordar la situación electoral.

En la República Dominicana se tiene que mantener el espíritu del respeto total a la vida. En ninguna de sus variantes hay pena de muerte. Ni con intercambios de disparos, ni acciones de pandilleros en las calles, ni con los feminicidios, ni a través del aborto.

Callados durante un tiempo, los obispos vuelven con el tema del aborto. Se oponen radicalmente a la interrupción de la vida, aún sea en la etapa básica de la gestación. Los abortos ilegales son una realidad en el país. Es la forma de interrumpir los colaterales de relaciones sexuales desenfrenadas.

El aborto por falta de control de un momento de placer es inaceptable. Bajo la única condición en que el aborto podría ser permitido es si lo autoriza una junta de médicos, luego de consulta con la familia y la mujer que corre peligro de vida si continúa el embarazo.

Pero la iglesia no puede ser radical, tiene que escuchar las opiniones de las feministas, pero siempre levantando la idea de que el aborto no es aceptable, salvo que sea por estricta recomendación de una junta de médicos. Diálogo y consenso en este tema. ¡Ay!, se me acabó la tinta.