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¿Se puede engañar la inteligencia colectiva?

Franklin Almeyda Rancier

La respuesta está dicha en una resumida expresión de Abraham Lincoln (1809), decimosexto presidente estadounidense (1861-1865), quien en una Orden Ejecutiva produjo la Proclama de Emancipación para liberar a los esclavos de ese país. Esa Orden Ejecutiva fue seguida de la adopción de las XIII y XIV enmiendas constitucionales aboliéndola definitivamente y estableciendo los derechos civiles.

Abraham Lincoln fue asesinado en ejercicio de la presidencia el 15 de abril de 1865. Era gran orador con capacidad de síntesis; es muy conocida su expresión referida a la inteligencia colectiva, al afirmar:

"Se puede engañar a todo el mundo algún tiempo... se puede engañar a algunos todo el tiempo... pero no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo".

Durante varias décadas hubo una lucha interna en el PLD que no trascendía en toda la organización, que se fue profundizando con la salida gradual del profesor Bosch ante su natural envejecimiento. Cuando se llegó al poder en el 1996, Danilo había logrado controles sobre la estructura partidaria.

Leonel fue posicionándose, sin proponérselo, porque con el PLD ocurrió lo propio de otros países del continente, de que los partidos gobernantes por la carencia de empleos, sus militantes pasan a ser empleados públicos. Sociólogos y politólogos definen a esas organizaciones políticas como "partidos ocultos en el Estado".

Ese fenómeno político-social le concede al que a nombre del partido gobierna, una gran influencia sobre la organización. De ahí que cuando Leonel tuvo que salir del poder en el 2012, a quien él apoyaría ganaría con relativa facilidad; apoyó a Danilo y éste ganó.

Para el 2016 Danilo necesitó de Leonel para reelegirse. Sin Leonel no hubiera obtenido el 62%; hubiera sido 42%, algo más o algo menos; hubiese habido segunda vuelta. Es que la estructura partidaria se balanceaba entre los dos liderazgos. Danilo gobernando en vez de restarle liderato a Leonel en un terreno decente, recurrió al engaño y a la perversa práctica de campañas sucias y de descredito.

El partido lo observó y el país lo fue recibiendo con desagrado. Leonel en ocasiones calló y cuando hubo de hablar fue prudente. Pero llegó el momento que ante un fraude electoral inaceptable tuvo que romper y fundar el partido Fuerza del Pueblo.

Al momento de romper el posicionamiento del PLD era un poco más de un 54%. Salir desde dentro de un partido gobernante es todo un proceso; no todos lo hacen de golpe y arriesgarse a perder el empleo.

Resulta sorprendente, sin embargo, que de aquel 54%, hoy, más de la mitad (33%) está con Leonel y, apenas, 21% con el PLD.

¿Por qué si Danilo gobierna, no Leonel, salen progresivamente del PLD? La respuesta está a la vista, no es Danilo el candidato. Algo más, Danilo buscó el peor candidato dejando a un lado a otros con más condiciones.

Resulta que esa membresía peledeísta experimenta otra reacción y es que aborrece a la cúpula partidaria porque se dedicó a hacerse rica desnaturalizando los objetivos fundacionales de esa organización.

El PRM no podrá crecer más de un 46%. Eso significa que Leonel clasifica para la segunda vuelta y desde ese momento se recompone el voto peledeísta, no pudiendo el Palacio perturbar, llevando indefectiblemente a Leonel a ser el próximo presidente.