A Pleno Sol

Divisiones y La Bastilla

Por Manuel Hernández Villeta

Las revoluciones y las causas políticas logran la unidad para la acción, pero luego vienen las divisiones producto de las luchas intestinas de los frentes de masas. El hombre lucha por sus intereses grupales y propios, por lo que es casi imposible la unidad permanente.

Hay una visión cristiana de la división social, cuando Jesús, en Mateo 12;25, advierte que "Todo reino dividido contra sí mismo, será destruido. Ninguna ciudad o familia dividida contra sí misma sobrevivirá".

La división y la lucha ciega por el poder golpearon en el corazón de la Revolución Francesa. No fue una lucha a lo personal entre Danton y Robespierre, sino el germen de clase que hacía sus posiciones irreconciliables.

Los dos terminaron en la guillotina y en medio de un gran estado de terror, la revolución sucumbió en un nuevo baño de sangre, pero sus principios básicos y fundamentales se mantienen hasta el día de hoy

El momento es bueno para reflexionar sobre la madre de todas las revoluciones y nuestro momento político. Se inició con la toma de La Bastilla, el 14 de julio de 1789, fortaleza que era el símbolo del despotismo.

Las causas fundamentales que originaron la revolución francesa fueron: El absolutismo monárquico, que se caracterizó por el ilimitado poder del soberano, cuya autoridad no estaba sujeta a control alguno. La desigualdad social política y económica. La falta de libertades y derechos. Y la poderosa influencia de las nuevas ideas..

La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, fue una conquista de la revolución, promulgada el 26 de agosto de 1789. Antes habían sido abolidos los derechos feudales, el 4 de agosto de 1789.

La declaración de los derechos del hombre y del ciudadano se refiere principalmente a que todos los hombres son iguales; que la soberanía reside en la nación; que los derechos naturales, como la libertad, la igualdad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión no deben ser violados, como tampoco la libertad de pensamiento y creencia.

Sentó la revolución francesa las bases de lo que tiene que ser un estado de derecho y el respeto irrestricto al ser humano. Su lucha interna propició el renacimiento de la monarquía y el imperio de Napoleón.

Hoy más que nunca los dominicanos tenemos que tener bien al frente la frase lapidaria de Danton, escrita poco después con su sangre: "Es de temer que la revolución, como Saturno, acabará devorando a sus propios hijos". ¡Ay!, se me acabó la tinta.