A Pleno Sol

El Norte revuelto

Por Manuel Hernández Villeta

Las elecciones norteamericanas lucen como un enfrentamiento entre sectores imperiales que ven resquebrajado su poder mundial. La lucha hoy es en el mismo corazón de los Estados Unidos, en medio de una pandemia desbordada y que en el gran Norte es incontrolada.

Es difícil poder determinar ahora mismo quien podría ser el ganador de las elecciones Norteamericanas. Donad Trump busca la reelección, tratando de seguir contando con los sectores más conservadores de la sociedad norteamericana.

Joe Biden es un experto en política internacional que tendrá que demostrar fuerzas, y que el respaldo de los Clinton y Obama será determinante para poder alcanzar el poder.

Hoy el gran poder de los Estados Unidos se ve de frente amenazado por China y Rusia, que son polos económicos que en ocasiones ya han doblegado a los europeos. Cualquiera de los dos candidatos que gane las presidenciales, tendrá que tener en su agenda el tema central de las relaciones con estas dos potencias.

Para el caso particular de los dominicanos no vislumbro mejorías con ninguno de los dos. Los Estados Unidos integra el poder hegemónico en el país desde hace años. La situación de dependencia interna y de sometimiento nunca ha variado.

No podemos caer en el simplismo de hacer valoraciones de que nos benefician más los republicanos o los demócratas. La política imperial norteamericana no distingue cuando se trata de imponer sus condiciones económicas y sociales.

Pero hay, sin lugar a dudas, aperturas con los llamados liberales de la capital norteamericana, aunque ello no signifique que se detenga la política de obtener a bajo costo nuestras riquezas naturales.

Los dominicanos hemos sido intervenidos en dos ocasiones por los norteamericanos, y esa violación de nuestra soberanía e independencia, importa poco si fue por los demócratas o los republicanos, Fue un hecho de prepotencia imperial.

Donald Trump es favorecido en esta ocasión por la llamada mayoría silenciosa, que no habla, que no opina, que no participa en encuestas, y que solo saca la cabeza, por breves minutos el día de las votaciones. Esa mayoría silente da o quita el triunfo, pero actúa a las sombras y sus movimientos son difíciles de predecir. Esperemos a ver los cambios que vienen del norte revuelto. ¡Ay!, se me acabó la tinta.